Tras completar una de las metas más importantes de su vida académica, el actor puertorriqueño Luis Galán vuelve a enfocarse en proyectos que combinan sus pasiones por las artes, la educación y el bienestar físico. El intérprete, conocido por su trayectoria en la televisión y el teatro local, celebra la culminación de su maestría en psicología mientras retoma el fisiculturismo competitivo luego de una ausencia de tres años.Galán explicó que decidió pausar las competencias para concentrarse en sus estudios graduados. Ahora, con ese objetivo cumplido, regresó a las tarimas con la intención de concluir una meta que había dejado pendiente.“Era una misión que había dejado inconclusa”, expresó. “Ahora tengo un poquito más de herramientas a mi favor. Es un momento de empezar a sembrar y cosechar y ver qué puede traer este camino”.Su regreso al deporte no solo responde a una aspiración personal, sino también a una filosofía de vida que integra la salud física y mental. Con un bachillerato en Ciencias del Ejercicio y Promoción de la Salud, además de su reciente preparación en psicología, Galán considera que el bienestar emocional puede fortalecerse a través de distintas vías, incluyendo el ejercicio, el arte y la ayuda profesional. “Mi mensaje siempre va a ser buscar opciones en la vida que te hagan sentir mejor y te preparen de forma saludable”, afirmó.Paralelamente, el actor continúa desarrollando una faceta que describe como transformadora en su trabajo con público infantil. Durante los últimos años ha participado en proyectos teatrales vinculados al personaje de “Ozana”, creado por la escritora Wanda San Miguel, dirigidos a promover la educación emocional, la inclusión y la diversidad.El más reciente de estos proyectos es “Ozana y su gran amigo Luis”, un libro inspirado en la amistad entre ambos y en la experiencia de Galán como persona con enanismo. Sin embargo, el actor insistió en que el propósito de la publicación trasciende su condición física.“Más allá de hablar sobre el enanismo, queríamos hablar de la diversidad de manera general”, explicó. “Que los niños entiendan que no importa si alguien tiene síndrome de Down, trastorno del espectro autista o cualquier otra condición, el trabajo en equipo y el amor deben ser incondicionales”.La experiencia frente al público infantil ha representado un reto diferente para quien durante años fue asociado con producciones de comedia dirigidas a audiencias adultas. Galán reconoce que exponerse ante los niños implica cierta vulnerabilidad, particularmente porque ellos suelen reaccionar con total honestidad.Sin embargo, una de las experiencias que más lo marcó ocurrió durante una función en la que preguntó a los espectadores si lo consideraban “raro o diferente”. Para su sorpresa, la respuesta colectiva fue negativa.“Yo esperaba que respondieran que sí”, recordó entre risas. “Pero me di cuenta de que hay muchos niños educados en la aceptación y el respeto”.De cara al futuro, Galán asegura que continuará trabajando en teatro y adelantó que los proyectos relacionados con Ozana regresarán en octubre al Teatro de Mayagüez. También mantiene abiertas las puertas para volver a la televisión, medio en el que desarrolló gran parte de su carrera.“Claro que me encantaría regresar”, dijo. “Solo confío en que todo se dará en el momento perfecto. Si surge la oportunidad, la voy a aprovechar”.Mientras tanto, el actor continúa construyendo una carrera que une entretenimiento y educación, con la esperanza de poder seguir abriendo caminos.