Hubo un tiempo en el que su vida se diseccionaba en la revista superventas para adolescentes SuperPop. Dice Mariano Alameda (Madrid, 53 años) que si alguien quiere conocer hoy sus intereses basta con consultar sus redes sociales. Se declara fan “nivel friki” de El señor de los anillos, le interesan la política internacional, el desarrollo personal y la espiritualidad, y el baloncesto. “Entrenaba a equipos juveniles”, revela. No menciona que hasta hace una década fue actor. Y famoso. Esa faceta es el elefante en la habitación. “Lo era. Ya no”. Aunque acepta que recordar a su personaje más conocido ―fue Íñigo en la serie de los noventa Al salir de clase―, puede servir de gancho para promocionar su segundo libro, Fábulas que sanan (Siglantana), una compilación de 21 cuentos breves protagonizados por animales “que piensan, sienten y tropiezan como nosotros”.

Acompañado de su perro Elfo ―al anterior, Zen, le dedicó su primer libro tras su muerte― el yogui, escritor y ex actor, recibe la visita en su inacabada vivienda en la sierra madrileña, con privilegiadas vistas a La Pedriza, uno de sus lugares favoritos del mundo. “Esas piedras están bien rezaditas”, le dijo un chamán al observar los milenarios riscos de granito. Allí ha recalado para ser “simplemente Mariano” tras recorrer el planeta en busca de respuestas en las diferentes tradiciones espirituales que lo pueblan. Con ese bagaje, la editorial le propuso publicar un compendio de su cosmovisión y sus reflexiones sobre la identidad, pero la idea le pareció tan “aburrida” que optó por escribir sus fábulas.