En la agricultura, no todo lo que se cultiva llega al plato. En el caso del plátano, el fruto es apenas una parte visible de una planta enorme. Después de la cosecha, el pseudotallo, el “tronco” formado por bases de hojas, suele cortarse y quedar en el campo.Ese residuo puede descomponerse, generar problemas de manejo o perderse como biomasa sin uso industrial. Pero también contiene celulosa, fibras y compuestos que pueden transformarse en materiales.Un trabajo sobre el aprovechamiento del pseudotallo de banana en Brasil estimó que el país genera alrededor de 14 millones de toneladas de esa biomasa por año y que el potencial de extracción de fibra podría llegar a 1,11 millones de toneladas anuales.Cómo los troncos de plátano pueden convertirse en ropa, papel y bandejasLa clave está en separar la fibra del resto del material. Mediante procesos mecánicos o termomecánicos, el pseudotallo puede abrirse, prensarse y transformarse en fibras que luego se usan para tejidos, pulpa de papel o biocompuestos.No se trata de una idea completamente nueva: las fibras vegetales llevan siglos en uso. Lo novedoso es el interés industrial actual por convertir un residuo agrícola masivo en materia prima estandarizada, capaz de competir en algunos nichos con fibras sintéticas o pulpas derivadas de madera.Un estudio realizado en 2025 por investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro y publicado en Packaging Technology and Science probó fibras de pseudotallo de banana mezcladas con goma arábiga para fabricar tableros moldeados pensados como empaques de frutas. El trabajo comparó esos materiales con bandejas comerciales de pulpa reciclada y encontró que algunas formulaciones tuvieron resistencia a la tracción superior al control, aunque también presentaron mayor absorción de agua.Ese último dato es importante. El material promete, pero no es perfecto. Para usarlo en envases reales, hay que resolver humedad, durabilidad, costos, disponibilidad constante, transporte del residuo y procesos limpios de extracción.En textiles, la fibra de plátano puede mezclarse con algodón u otras fibras para fabricar prendas, bolsos o artículos decorativos. En papel, puede aportar celulosa a mezclas alternativas. En empaques, ofrece una vía para reemplazar parte de los plásticos o bandejas de pulpa convencional.La ventaja ambiental es doble: se aprovecha un residuo que ya existe y se reduce la presión sobre materias primas nuevas. Pero el impacto real dependerá de toda la cadena: si el procesamiento consume demasiada energía o agua, la promesa se debilita.Aun así, el giro es claro. Lo que antes era un problema de poscosecha empieza a verse como una "mina" de fibras. Y en países productores, como Brasil, esa diferencia puede cambiar la economía de un cultivo que deja mucho más que fruta.
Un país desafía las leyes agrarias y transforma toneladas de troncos de plátanos residuales en ropa, papel y bandejas de fruta
Los pseudotallos del plátano suelen quedar abandonados después de la cosecha.Ahora, investigadores y empresas buscan convertir esa biomasa en fibra textil, papel y empaques biodegradables.













