Hubo un momento en el que Wu Shuang, una joven china de apenas 1,54 metros de estatura, lleg� a convencerse de que el mayor problema de su vida cab�a en una regla: le faltaban seis cent�metros para alcanzar el metro sesenta. Pensaba que esos pocos cent�metros la alejaban de mejores oportunidades laborales, de relaciones sentimentales e incluso del respeto de quienes la rodeaban. As� que tom� una decisi�n extrema. Busc� una cl�nica clandestina donde estuvieran dispuestos a romperle deliberadamente las piernas para hacerla m�s alta.Su historia aparece en una extensa investigaci�n publicada esta semana por el medio chino Jiemian News, que destapa un floreciente mercado negro de cirug�as de alargamiento de extremidades. El reportaje revela una red clandestina que conecta ciudades chinas como Kunming y Nank�n con cl�nicas subterr�neas en Laos y Turqu�a, donde miles de j�venes pagan grandes sumas de dinero para ganar entre cinco y diez cent�metros de estatura a cambio de someterse a una de las intervenciones ortop�dicas m�s agresivas que existen.La t�cnica naci� para tratar graves deformidades �seas y diferencias de longitud entre las piernas. El procedimiento consiste en fracturar el f�mur o la tibia y colocar un dispositivo met�lico que va separando lentamente los dos fragmentos del hueso. Cada d�a, mediante peque�os ajustes de apenas medio mil�metro o un mil�metro, el organismo se ve obligado a generar nuevo tejido �seo para rellenar el espacio creado artificialmente. El proceso puede prolongarse durante varios meses y exige una rehabilitaci�n diaria, fisioterapia intensiva y una enorme resistencia f�sica y psicol�gica. Los pacientes pueden elegir entre un fijador externo -una especie de jaula met�lica anclada al hueso mediante tornillos que atraviesan la piel- o un clavo intramedular implantado dentro del hueso, mucho m�s caro, pero tambi�n con menor riesgo de infecciones.En pa�ses donde esta intervenci�n est�tica est� regulada, como Espa�a, Estados Unidos, Alemania o Corea del Sur, los candidatos deben superar estrictas evaluaciones m�dicas y psicol�gicas antes de entrar en quir�fano. China, sin embargo, prohibi� en 2006 su utilizaci�n con fines exclusivamente est�ticos, limit�ndola a pacientes con malformaciones cong�nitas, tumores, traumatismos o infecciones que provocan importantes diferencias entre las extremidades. Pero la prohibici�n no acab� con el negocio. Simplemente lo empuj� a la clandestinidad.La investigaci�n describe una organizaci�n perfectamente estructurada. En un extremo est�n los cirujanos que siguen practicando estas operaciones de forma ilegal. En el otro aparecen los llamados yituo, intermediarios especializados en captar clientes. Muchos de ellos son antiguos pacientes que nunca lograron recuperarse por completo de sus propias operaciones y que encontraron en el reclutamiento de nuevos aspirantes una forma de ganarse la vida. Por cada persona derivada estos intermediarios pueden cobrar comisiones que oscilan entre los 15.000 y los 80.000 yuanes (entre unos 1.800 y 9.700 euros), dependiendo de la cl�nica y del tipo de intervenci�n.La captaci�n se desarrolla casi por completo en grupos cerrados de WeChat, la aplicaci�n de mensajer�a m�s utilizada en China. All� circulan fotograf�as del antes y el despu�s, v�deos de pacientes dando sus primeros pasos tras la operaci�n y testimonios cuidadosamente seleccionados que presentan la intervenci�n como una inversi�n segura para mejorar el futuro. La publicidad rara vez habla del dolor, las infecciones o las secuelas permanentes.Operaciones en Laos y Turqu�aWu Shuang ten�a previsto operarse en la provincia china de Yunnan. El plan inclu�a incluso falsificar su historial m�dico para hacer creer que sufr�a una deformidad en las piernas y as� justificar una intervenci�n legal. Sin embargo, el proyecto termin� frustr�ndose cuando intermediarios rivales denunciaron la operaci�n, una muestra de la feroz competencia que existe incluso dentro de este mercado clandestino. Finalmente cruz� la frontera hacia Laos. All� encontr� un quir�fano improvisado, personal sanitario que trabajaba sin mascarilla y unas condiciones muy alejadas de la imagen profesional que le hab�an prometido. Despu�s llegaron las infecciones, las complicaciones y un dolor constante que, a�os despu�s, sigue formando parte de su vida.Otro de los testimonios recogidos por Jiemian es el de Feng Jiqiu, una mujer que viaj� a Turqu�a convencida de que regresar unos cent�metros m�s alta compensar�a todos los riesgos. Cinco a�os despu�s contin�a sufriendo osteomielitis, una grave infecci�n cr�nica del hueso. Antes de operarse fue incorporada por los intermediarios a un grupo de m�s de un centenar de potenciales clientes donde, cada d�a, aparec�an nuevos mensajes anunciando reservas, transferencias y supuestas operaciones exitosas. Aquella sucesi�n constante de historias de �xito termin� convenci�ndola de que apenas exist�a peligro.En China, una intervenci�n mediante fijaci�n externa ronda los 100.000 yuanes (unos 12.000 euros), mientras que la t�cnica con clavo intramedular puede superar los 400.000 yuanes, cerca de 48.000 euros. En una de las redes investigadas, un organizador asentado en Nank�n cobraba 120.000 yuanes por la operaci�n y otros 36.000 por alojar a los pacientes durante la recuperaci�n en un apartamento cuya ubicaci�n manten�a en secreto. Los cirujanos nunca aparec�an p�blicamente y las cl�nicas cambiaban con frecuencia de ubicaci�n para dificultar cualquier investigaci�n policial.Los analistas chinos se�alan que detr�s de este mercado clandestino no solo hay una industria ilegal, sino tambi�n una presi�n social cada vez mayor alrededor de la imagen f�sica. En una sociedad donde la estatura contin�a asoci�ndose al �xito profesional, al atractivo y a las posibilidades de encontrar pareja, miles de j�venes est�n dispuestos a aceptar meses de dolor, fracturas deliberadas y el riesgo de quedar con secuelas permanentes por la promesa de unos pocos cent�metros m�s. .
Romperse las piernas para ser m�s alta: el negocio clandestino que atrapa a miles de j�venes chinas
Hubo un momento en el que Wu Shuang, una joven china de apenas 1,54 metros de estatura, lleg� a convencerse de que el mayor problema de su vida cab�a en una regla: le faltaban...









