La científica explora cómo atajar el envejecimiento imparable de la población en experimentos punteros con células madre y embriones humanos

La bióloga Hongmei Wang, nacida hace 52 años en la región autónoma china de Mongolia Interior, se enfrenta a un gigante con las humildes armas de la investigación científica. Esta investigadora del Laboratorio Nacional de Células Madre y Biología Reproductiva de Pekín trabaja en la comprensión de las primeras etapas del desarrollo de un ser humano, un tema que se ha vuelto estratégico para un país que afronta la peor

-nacimientos.html" data-link-track-dtm="">crisis demográfica del planeta.

Muchas democracias occidentales se enfrentan al mismo problema, y por ahora no han encontrado una solución. El envejecimiento de la población y la baja natalidad amenazan con tumbar el Estado de bienestar por la reducción de la población activa y los crecientes costes de cuidar de una ciudadanía cada vez más envejecida y enferma. En China, este problema alcanza dimensiones monstruosas. De ser el país con más habitantes del mundo, el gigante chino lleva varios años perdiendo población. A pesar de las nuevas políticas del Gobierno para aumentar la natalidad, los ciudadanos se resisten a tener más hijos. Y si todo continúa así, la población del país podría reducirse a la mitad a finales de este siglo, un colapso demográfico sin precedentes, según Naciones Unidas.