Diez años después del fin de la política del hijo único, la tasa de nacimientos cae a 5,63 por cada mil habitantes, el más bajo desde la creación de la República Popular

Una década después de que China pusiera fin a la política del hijo único, el declive demográfico del país se acelera. La población del gigante asiático se redujo en 3,39 millones de personas en 2025, según los datos revelados este lunes por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Se trata del descenso anual más acusado desde 2022, cuando se inició una contracción demográfica que encadena ya cuatro ejercicios consecutivos. Pese a los crecientes esfuerzos de las autoridades por impulsar la natalidad, la tasa de nacimientos cayó a 5,63 por cada mil habitantes, el más bajo desde la fundación de la República Popular en 1949.

La reducción en el número de nacimientos y el rápido envejecimiento de sus habitantes se han convertido en uno de los mayores retos estructurales de la segunda economía mundial, a medida que la fuerza laboral se reduce y aumenta el número de jubilados que dependen del sistema de pensiones. La tensión se mantiene incluso en un año en el que se ha cumplido el objetivo de crecimiento de PIB, del 5%, según comunicaron también esta mañana las autoridades comunistas. En este contexto, las políticas demográficas han pasado a ocupar un lugar central en la estrategia económica de Pekín y empiezan a ser tratadas como una cuestión de seguridad nacional.