Al caer la noche, Sloviansk se convierte en una villa fantasma. Es la hora de los drones. Su hora preferida para "cazar" comienza "al caer el sol", hab�a alertado Mykhailo, un piloto ucraniano de este tipo de artilugios.Los habitantes -y por ende los visitantes- han tenido que aprender a diferenciar los sonidos, para evitar la cat�strofe. El temido zumbido de los FPV. Los m�s peque�os, que suelen acercarse a las viviendas buscando coches militares o simples viandantes despistados. Suelen ir acompa�ados de los disparos de quienes intentan derribarlos.Uno se puede esconder de los FPV. Van cargados con pocos kilos de explosivo. No ocurre lo mismo con los Molniya o los Shaheds -otras aeronaves no tripuladas (UAV)-, capaces de desventrar una casa. Cuando se escucha el eco de su motor -muy similar al de una motocicleta-, la �nica opci�n es ocultarse junto al muro de un pasillo y esperar que s�lo est� de paso.Sloviansk y la vecina localidad de Kramatorsk -parte de la denominada fortaleza Donb�s establecida en 2014- asisten en los �ltimos meses a una aproximaci�n paulatina del frente b�lico, que ha forzado un creciente �xodo de su poblaci�n y un abismal giro en la fisonom�a de ambas villas.Ambas son especialmente emblem�ticas para los ucranianos ya que fueron el principal reducto de la rebeli�n apoyada por Mosc� hace 12 a�os, hasta volver a ser capturadas por Kiev.Desde la �ltima visita del periodista, los t�neles de redes anti-drones han pasado a ser parte omnipresente del paisaje urbano. Tambi�n se empiezan a multiplicar se�ales como las que dicen: "�Atenci�n, cuidado, zona de acci�n de FPV!", en referencia a los letales drones que rondan cada jornada por ambos n�cleos habitados.Redes antidrones cubren la carretera, en Donetsk.ALBERT LORESNo resulta extra�o encontrarse cada ma�ana con los restos achicharrados de coches, que han sido el objetivo de estos artilugios. Ya son muy pocos los que aparcan al raso. La mayor�a intentan ocultar sus veh�culos bajo los �rboles.El pasado d�a 25, un Molniya ruso pas� a pocos metros de la gasolinera donde repostaba este reportero. Muchos locales han normalizado el peligro y por eso el informador fue el �nico que intent� guarecerse. Los empleados siguieron llenando el dep�sito de los veh�culos sin inmutarse. Aunque la estaci�n de servicio no era el objetivo de la aeronave, esa misma jornada varios UAV de Mosc� explotaron en gasolineras de Sumy, Zaporiyia y en la misma Kramatorsk.Las agresiones contra estas estaciones de servicio forman parte de la estrategia rusa para aislar las rutas de abastecimiento ucranianas y en especial las que conducen hacia la provincia de Donetsk, donde se encuentran Sloviansk y Kramatorsk.Basta conducir por la carretera que conecta esa regi�n con J�rkiv, Dnipro o Pavlograd para observar una interminable sucesi�n de estos negocios convertidos en restos achicharrados.En algunos, como el de la firma Wog, ubicado a la salida de Pavlograd -la puerta de entrada a la zona del Donb�s-, todav�a se divisan las carrocer�as de dos veh�culos que deb�an estar repostando cuando se produjo el bombardeo a�reo y quedaron calcinados como el resto del lugar. "Pausa t�cnica", se lee en un cartel que han colocado para prohibir el acceso.Gasolineras asoladasSeg�n admiti� el pasado d�a 25 el m�ximo directivo de esa cadena, Andrii Pyvovarskyi, los rusos han conseguido asolar m�s de 150 gasolineras en los �ltimos dos meses. "En respuesta a nuestros ataques contra instalaciones log�sticas, el enemigo ha decidido destruir todas nuestras gasolineras en la primera l�nea del frente", escribi� hace d�as en las redes sociales Serhiy Beskrestnov, un asesor del ministro de Defensa ucraniano.Tanto Sloviansk como Kramatorsk han asistido a un singular vaiv�n migratorio desde la invasi�n general de 2022. Decenas de miles huyeron al comenzar la arremetida rusa, pero despu�s -cuando observaron que la fortaleza Donb�s resist�a el embate-, comenzaron a retornar en masa."Aqu� pasamos de 111.000 habitantes a 18.000 cuando los rusos llegaron a estar a siete kil�metros en el 2022. Pero despu�s retorn� casi la mitad. A finales del a�o pasado �ramos unos 55.000. En marzo se inici� otro nuevo �xodo y ahora somos unos 41.000", indica Svitlana Vyunychenko, asesora del alcalde de Sloviansk.Las estad�sticas que maneja la municipalidad dan una idea del constante castigo que sufre. Desde el inicio de este a�o, los rusos han acabado con la vida de 20 personas y han herido al menos a 141.Una cuarta parte de las viviendas y las infraestructuras han sido da�adas o arrasadas del todo. "En el caso de los pisos altos, un 56% ya han sido da�ados o destruidos", agrega la funcionaria.Las informaciones que dominan ahora los medios digitales de la provincia de Donetsk giran en torno a lugares de acogida para los desplazados, empresas de mudanzas o noticias que aleccionan sobre como "preparar una casa y un apartamento antes de irse".Semana tras semana, los habitantes de estas localidades han asistido a la clausura -y en algunos casos tambi�n a la devastaci�n- de los negocios m�s emblem�ticos de su entorno. Kramatorsk, por ejemplo, ha decidido construir lo que ya se llama "nueva Kramatorsk" cerca de las monta�as de los C�rpatos, en el oeste de Ucrania, donde se han recolocado firmas como la f�brica de maquinaria KZVV, uno de los principales complejos industriales del pa�s. Toda una iron�a hist�rica, porque cuando las tropas nazis progresaban hacia el este de la Uni�n Sovi�tica, Mosc� transfiri� sus industrias hacia el interior de su territorio.La anunciada clausura del acuario El Pez Asombroso de Kramatorsk se inscribe dentro de esta din�mica en la que las localidades acosadas por el ej�rcito ruso se van "apagando" -expresi�n de un residente local- poco a poco, antes de ser aplanadas por la acometida final.El habit�culo, que hab�a sido inaugurado en el 2020, fue cerrado al comenzar la invasi�n general rusa. Se reabri� un a�o m�s tarde, aprovechando el regreso de los habitantes. Sin embargo, en los �ltimos meses "nos han reventado las ventanas en tres ocasiones por explosiones cercanas", comenta Iryna Artyomova, propietaria del negocio.Su marido, Rom�n Dubinin, result� herido en febrero cuando una bomba de 250 kilos impact� cerca de su domicilio. Meses antes, en oto�o pasado, una treintena de peces -incluida su popular colecci�n de pira�as- muri� a consecuencia de los cortes de electricidad que sufre la localidad por los bombardeos.Artyomova naci� en Konstantinyvka, una villa que ya no existe. Result� devastada por los combates y que todos los expertos indican que ser� tomada por los militares rusos en pocos meses."Llevo viviendo en Kramatorsk 10 a�os y he visto c�mo los rusos iban destruyendo una a una todas las ciudades que ocuparon: Bajmut, Pokrovosk, Konstantinivka y ahora Druzvkivka. Si nadie para a Putin, tambi�n aniquilar�n Kramatorsk y Sloviansk", precisa la f�mina, de 42 a�os.Por eso, han decidido cerrar el acuario y mudarse a vivir a Le�polis, junto a la frontera polaca. Ya han donado casi dos tercios de los animales acu�ticos que acog�an en enormes peceras y que eran destino favorito de la chiquiller�a local, que tambi�n ha desaparecido. "No podemos lidiar m�s con esta presi�n psicol�gica. Nos entristece y nos duele", apostilla Iryna.Bloques reducidos a ruinasLos estragos producidos por drones, misiles y bombas Cab (los temidos ingenios de m�s de 250 kilos) cada vez son m�s obvios tanto en Sloviansk como en Kramatorsk. Los bloques de apartamentos calcinados o reducidos a ruinas se suceden al recorrer las traves�as.El mejor indicio de c�mo la guerra se aproxima cada vez m�s a estos enclaves es la sustituci�n de ventanas por paneles de madera, que comienzan a ser mayor�a en viviendas y negocios.Las avenidas han sido acotadas por rollos de alambre de espino kilom�tricos y dientes de drag�n de cemento, preparados para el instante en el que se inicie la lucha calle por calle.El presidente ruso Vladimir Putin asegur� el 28 de junio, en una entrevista, que sus fuerzas hab�an avanzado y que ya se encontraban a s�lo ocho o nueve kil�metros de Sloviansk, y a cuatro de Kramatorsk. Una "afirmaci�n extremadamente exagerada", en opini�n del think tank Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), que coloca a las tropas rusas a m�s del doble de esa distancia.El jefe de Estado ucraniano, Volodimir Zelenski, indic� este martes en las redes sociales que Mosc� ha fijado una nueva fecha l�mite para la captura de Donetsk: el 31 de diciembre. El mandatario apunt� -con iron�a- que esta es la d�cimoquinta ocasi�n en la que fijan tal tope.El ISW calcul� que al ritmo actual del avance ruso su ej�rcito necesitar�a casi cuatro a�os para alcanzar ese objetivo. "Los plazos que se fija el Kremlin est�n alejados de la realidad del desempe�o de las fuerzas rusas en el campo de batalla", coment� el centro de an�lisis.El referido think tank observ� que la presi�n ejercida por Putin ha llevado a los militares rusos a desarrollar toda una campa�a para "tergiversar" la realidad b�lica en base a v�deos creados con inteligencia artificial o acciones dedicadas simplemente a colocar una bandera sobre un terreno que no se controla, y que resulta "probable" que el l�der ruso "haya desarrollado una percepci�n err�nea de los �xitos y capacidades" de su ej�rcito.Frente al desvar�o que se aproxima, hay un sector de irreductibles que intenta ignorar esta escalada. Son optimistas testarudos como Svetlana Kurpas, la directora del Club Cuba. El recinto playero, ubicado a orillas de un lago de aguas con propiedades minerales de Sloviansk, recibe al visitante con un enorme mensaje que afirma "sonr�e, est�s en Cuba".Una familia relajada en los lagos de Sloviansk.ALBERT LORESUn lema situado a pocos metros de la se�al que alguien coloc� a la entrada: "�Prohibido ba�arse, peligro de drones!".Dentro se prodigan las hamacas donde se recuestan las mujeres en tangas diminutos o militares de permiso. Los altavoces no paran de atronar con melod�as tecno. Desde una de las salas VIP se escucha el griter�o que lanzan un grupo de j�venes. A espaldas de los ba�istas, en direcci�n al frente -a poco m�s de una decena de kil�metros-, se eleva una gran columna de humo."La gente suele venir en gran n�mero si no hay muchos bombardeos. Solemos recibir entre 500 y 600 los fines de semana. �El riesgo? Aqu� creemos en Dios", precisa Svetlana Kurpas."Vivimos en guerra desde el 2014. Mi hijo ten�a siete a�os cuando empez�. Ahora tiene 19. Hay toda una generaci�n que s�lo conoce esta realidad. No quieren vivir como zombis, sino seguir disfrutando", le secunda Svitlana Vyunychenko, la asistente del titular de la municipalidad.
Prohibido ba�arse, peligro de drones: "No queremos vivir como zombis, sino seguir disfrutando"
Al caer la noche, Sloviansk se convierte en una villa fantasma. Es la hora de los drones. Su hora preferida para "cazar" comienza "al caer el sol", hab�a...










