Despertarse con dolor de cuello, rigidez en los hombros o incluso dolor de cabeza puede parecer una consecuencia del estrés o de una mala noche de sueño. Sin embargo, en muchos casos el verdadero problema está mucho más cerca de lo que parece: la almohada.Especialistas en salud de la columna explican que utilizar una almohada inadecuada altera la postura natural del cuerpo durante varias horas seguidas, generando tensión muscular y molestias que pueden repetirse cada mañana.La función principal de una almohadaEl objetivo de una almohada no es simplemente brindar comodidad, sino mantener alineados la cabeza, el cuello y la columna mientras se duerme.Cuando la altura o la firmeza no son las adecuadas, el cuello permanece forzado durante toda la noche, provocando una sobrecarga en los músculos y las articulaciones cervicales.Según el Dr. Hiroshi Tanaka, especialista en manejo del dolor del Tokyo Spine Institute, una gran parte de las personas duerme con una almohada que no se adapta correctamente a su postura, favoreciendo lo que denomina el "Efecto Cascada del Dolor".Cómo elegir la almohada según tu posturaNo existe una almohada ideal para todo el mundo. La elección depende principalmente de la posición en la que cada persona duerme.Si dormís boca arribaLo recomendable es utilizar una almohada de altura media, de aproximadamente 12 a 13 centímetros.Las almohadas demasiado altas empujan la cabeza hacia adelante y aumentan la tensión sobre las cervicales. También puede resultar útil colocar un pequeño almohadón debajo de las rodillas para reducir la presión sobre la zona lumbar.Si dormís de un ladoEs considerada una de las mejores posiciones para cuidar el cuello.En este caso se aconseja una almohada más alta, de unos 15 centímetros, que rellene el espacio entre el hombro y la cabeza para mantener la columna completamente alineada.Colocar otra almohada entre las rodillas también ayuda a mantener una mejor postura durante toda la noche.Si dormís boca abajoLos especialistas desaconsejan esta posición porque obliga al cuello a permanecer girado durante varias horas.Si no es posible cambiar el hábito, recomiendan utilizar una almohada muy baja o incluso dormir sin ella para reducir la tensión cervical.El riesgo de las almohadas demasiado altas y la importancia del colchónEl Dr. Tanaka advierte que una almohada excesivamente alta puede provocar una flexión exagerada del cuello durante toda la noche.Según el experto, esa postura favorece la compresión de nervios y reduce el flujo sanguíneo hacia la zona cervical, lo que puede desencadenar no solo dolor de cuello, sino también migrañas, mareos, náuseas y sensibilidad a la luz.La almohada no es el único elemento que influye en la postura al dormir.Un colchón demasiado blando puede hacer que el cuerpo se hunda de manera desigual, alterando la alineación de la columna y aumentando la tensión muscular.Por ese motivo, se recomienda elegir colchones que ofrezcan un buen soporte sin ser demasiado rígidas.