Apenas unos meses antes de su muerte, el año pasado, a los 98 años, Goh Cheng Liang, uno de los hombres más ricos de Singapur, convirtió en multimillonarios a seis de sus nietos.El magnate de Nippon Paint, que construyó un imperio a partir de una pequeña tienda que vendía productos baratos adquiridos al ejército británico, acumuló una fortuna de 13 mil millones de dólares (mdd).Pero, en lugar de seguir la ruta tradicional de la sucesión, decidió saltarse una generación. A su hijo le dejó el control del negocio familiar y a sus nietos les heredó sus activos financieros, enriqueciendo a un grupo de treintañeros que incluye a un académico en Nueva York, un trabajador humanitario en Bali y un emprendedor de agricultura urbana.“Así pueden hacer lo que quieran —comprar propiedades, crear negocios o invertir— sin poner en riesgo el futuro de la compañía”, explica Melvyn Goh, fundador de Succession Advisory Partners, sin relación con la familia.La decisión de los Goh refleja una megatendencia mundial. Según Cerulli Associates, más de 60 billones de dólares en riqueza solo en Estados Unidos (EU) pasarán a manos de millennials y centennials antes de 2048.Este fenómeno, conocido como la gran transferencia de riqueza, ya transforma la industria de la gestión patrimonial. Aunque buena parte del patrimonio pasará primero a los cónyuges y herederos de mayor edad, posteriormente llegará a las generaciones más jóvenes.
Criptomonedas y la IA obliga a industria financiera a reinventarse
La herencia de grandes cantidades a la siguiente generación representa un riesgo para la banca actual.






