En Estados Unidos, tres de cada diez votantes todavía creen que hubo fraude en las elecciones del 2020 que perdió Donald Trump, aunque no existe ninguna prueba que permita pensarlo y a pesar de que los tribunales demostraron que no hubo irregularidades en el recuento. Pero si hay un país fascinado por las teorías conspiranoicas es EE.UU., así que le costó poco al republicano Roger Stone poner en marcha un movimiento que llamó Stop the steal (Detengan el robo), cuyas últimas consecuencias fueron el asalto al Congreso por parte de un ejército de fanáticos enloquecidos, que intentaban impedir el cambio en la Casa Blanca. Sergio Pérez / EfeCrear dudas en el sistema democrático resulta una irresponsabilidad grave, porque es una forma de erosionar su credibilidad. Cuando Vox pide la suspensión del voto por correo desde el extranjero en las próximas elecciones para evitar un fraude está intentando deslegitimar las próximas elecciones. De hecho, la formación de Santiago Abascal recurrió ante el Tribunal Constitucional hace tres años la llamada ley de nietos, que permite obtener la nacionalidad española a los descendientes de los ciudadanos que tuvieron que exiliarse por motivos políticos, orientación sexual o persecución ideológica. Entonces, el PP aprobó esta iniciativa e hizo campaña en su favor. Lo que ha desconcertado ahora es que, al hilo del aviso de pucherazo de Abascal, Feijóo se sumara, acusando a Pedro Sánchez de hacer ingeniería electoral y fabricar nuevos electores.El PP no debería dejarse arrastrar por las teorías conspiranoicas de sus sociosEl PP no debería dejarse arrastrar por las teorías conspiranoicas de sus socios. Ni sugerir que las regularizaciones de los inmigrantes que viven en España tienen razones electorales, porque se necesitarán años para que obtengan la nacionalidad y puedan votar. No es cierto, y lo saben los voceros del PP, que haya un riesgo real de alterar el censo por la puerta de atrás, como ha proclamado Alfonso Serrano, secretario general del PP en Madrid.Steve Bannon, exasesor de Trump y conocido de Abascal, proponía intoxicar a la opinión pública “llenando la zona de mierda”. El PP es un partido serio que no debería caer en esta trampa. No podemos sacrificar la democracia en el altar de la ambición política.