Hace pocos días, mientras manejaba por Samborondón, me llamó la atención la cantidad de obras que se levantan. Edificios, urbanizaciones y locales muestran dinamismo, inversión y confianza. Al verlas pensé que nada valioso se construye bien desde la improvisación. Detrás hay diseño, intención y método. Algo parecido ocurre con las empresas. Si una empresa quiere perdurar debe pensar cómo está construida por dentro: cómo decide, innova, usa la tecnología, cuida su caja, desarrolla a su gente y responde cuando el mercado cambia. A eso podríamos llamarlo diseño estratégico: darle forma deliberada a su estrategia, estructura, procesos, talento, tecnología y a su manera de competir.Por eso resulta tan interesante el indicador desarrollado por The Wall Street Journal sobre las empresas mejor preparadas para el futuro. Su aporte no está en el orden de las compañías, sino en la lógica que propone. Durante mucho tiempo se ha evaluado a las empresas por ventas, utilidades, participación de mercado o valor bursátil. Este ranking mira otra cosa: qué capacidades están construyendo para competir mañana.El estudio analiza compañías del S&P 500 a partir de 30 métricas agrupadas en seis dimensiones: inteligencia artificial (IA), innovación, talento, salud financiera, resiliencia y agilidad corporativa. En el fondo, propone pasar de una mirada retrospectiva a una prospectiva. No pregunta solo cuánto ganó una empresa, sino si desarrolla capacidades críticas de futuro: usar IA para mejorar decisiones y productividad; innovar; atraer y desarrollar talento; invertir y resistir financieramente; proteger su operación frente a riesgos; y adaptarse con velocidad.En los primeros lugares aparecen Nvidia, Alphabet, Microsoft, Meta, Cisco, Salesforce y Mastercard. La lección no está en imitarlas, sino en entender qué tienen en común: no solo fueron exitosas; están diseñando capacidades para seguir siéndolo.Esa reflexión también aplica a Ecuador. Nuestras empresas enfrentan inseguridad, presión de costos, cambios tecnológicos, logística compleja, problemas energéticos, informalidad, consumidores exigentes y talento difícil de retener. En ese contexto, el diseño estratégico deja de ser una sofisticación para ser necesidad.Muchas empresas ecuatorianas tienen fortalezas admirables: reputación, relaciones comerciales, experiencia, cercanía con clientes, conocimiento del mercado y capacidad de adaptación. El desafío es convertir esas fortalezas en sistemas que no dependan solo de la intuición, del fundador o de pocas personas clave. Por eso conviene hacerse preguntas concretas. ¿Estamos usando la IA para trabajar mejor? ¿Tenemos una forma ordenada de innovar? ¿Estamos formando gente para el negocio que viene? ¿Tenemos caja para invertir sin asfixiar el presente? ¿Dependemos demasiado de pocos proveedores? ¿Cuánto tiempo nos toma ver un cambio, decidir y actuar? Las empresas que perduran se construyen con intención, foco y recursos puestos en aquello que les permitirá seguir creciendo. También es un principio que aplica a ciudades, instituciones, familias y países. Porque, al final, el futuro no se improvisa. Se diseña. (O)
Alberto Rigail Cedeño: El futuro se diseña | Columnistas | Opinión
Las empresas que perduran se construyen con intención, foco y recursos puestos en aquello que les permitirá seguir creciendo.











