La evolución de los incendios forestales de Leciñena y Morillo de Monclús, en el municipio oscense de La Fueva, sigue preocupando al Gobierno de Aragón, que mantiene un amplio despliegue de medios para intentar contener ambos fuegos antes de la llegada de una nueva ola de calor. Aunque las condiciones meteorológicas durante la noche han permitido avanzar en las labores de extinción, ninguno de los dos incendios está todavía bajo control y el Ejecutivo autonómico reconoce que mantiene un “alto nivel de preocupación”.
Tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa (CECOP), el consejero de Hacienda e Interior, Roberto Bermúdez de Castro, ha explicado que la bajada del viento, el incremento de la humedad relativa —que ha alcanzado cerca del 80%— y el descenso de las temperaturas durante la noche han favorecido el trabajo de los equipos terrestres.
El incendio de Leciñena continúa siendo el de mayor magnitud. Según las últimas estimaciones del Gobierno de Aragón, ha arrasado ya unas 2.500 hectáreas, prácticamente en su totalidad de superficie forestal. Bermúdez de Castro ha señalado que el fuego “sigue estando en clara evolución” y ha situado el principal foco de preocupación en el denominado flanco 4, donde todos los esfuerzos se concentran en impedir que las llamas crucen la carretera. El consejero ha advertido de que, si el incendio superara ese punto, alcanzaría una importante masa forestal situada al otro lado de la vía, lo que podría originar “un nuevo incendio forestal y bastante grave”. En esa zona trabajan de forma intensiva efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), brigadas forestales y medios terrestres.











