La entidad reemplaza a Barriuso por la dupla de Sánchez y Oyarzábal en la gran división de ‘retail’ y solo mantiene en el baile de relevos al responsable de banca de inversión
Ana Botín da una nueva vuelta de tuerca a la cúpula del banco. La banquera ya revolucionó el Santander en 2023, cuando ejecutó una nueva organización, basada en cinco negocios globales, en detrimento de las tradicionales divisiones por países. Desde entonces, la presidenta ya ha girado completamente esta nueva estructura, cambiando a todos los primeros espadas de estas cinco unidades, con la excepción del responsable de banca de inversión, José María Linares.
La decisión de reorganizar el banco en estas cinco divisiones globales (retail, pagos, banca de inversión, Openbank y gestión de activos y seguros) ha sido una de las más controvertidas del mandato de Botín. Los inversores aún estaban ligados a que la principal distinción en la entidad fuese la geográfica y, más concretamente, por países (que aún se mantiene, aunque con un peso más reducido). Durante un tiempo los inversores recelaban de esta estructura, por ver que añadía una complejidad extra.
Todo esto ha quedado ya olvidado y el banco ha conseguido sacudirse el freno que le lastraba en Bolsa en los años anteriores, con un alza del 18% en lo que va de este ejercicio y más del 120% el anterior. Los inversores parece que han entendido la justificación del banco, que trata de construir una enseña verdaderamente global, con la misma tecnología y con la misma estructura.







