Cuando era adolescente, Clara Lodewick se hizo amiga de algunos jóvenes afganos indocumentados que habían ocupado una iglesia cercana a su instituto en Bruselas. De esa relación, que ha seguido a lo largo de los años, salió Moheeb en el aparcamiento (Garbuix Books, 2026. Traducción de Núria Molines Galarza), una novela gráfica protagonizada por un chaval en las mismas condiciones. Moheeb, que también migró desde Afganistán, es menor y pasa los días en un aparcamiento a la espera de que su situación administrativa se solucione, mientras fuma y juega con una pelota.

La elección del parking como escenario principal del libro no fue aleatoria. “Es un lugar de paso para la mayoría de la gente, representa a la perfección la etapa de la vida en la que Moheeb se encuentra estancado. No puede avanzar, mientras que todos a su alrededor están en movimiento”, dice la autora a elDiario.es. Se trata de un emplazamiento cerrado donde se genera una especie de microcosmos con unos personajes recurrentes con los que Moheeb interactúa con diferentes niveles de intimidad. Lodewick conoce bien la idiosincrasia de estos rincones de las ciudades porque mientras desarrollaba este trabajo vivía en una autocaravana. “Quería explorar este tipo de lugar tan particular, un espacio sin ley que la gente se apropia”, afirma.