‘La comunidad de descendientes de españoles mantendrá el derecho de opción a la nacionalidad española, garantizado por una ley de Acceso a la Nacionalidad de los Nietos reformada’. Así de favorable hablaba el PP sobre una Ley de Nietos en su programa electoral para las elecciones generales de 2023; una redacción alineada con el espíritu de la norma actual, que se estima podría garantizar la nacionalidad a unos 2 millones de personas. La hemeroteca está llena de declaraciones en el mismo sentido por parte de los actuales líderes conservadores, todos ellos defendiendo una política que, de repente, ahora cuestionan y critican.

En realidad, es peor que eso. En política siempre es legítimo cambiar de posición, pero es sospechoso cuando esos giros se producen de una manera tan radicalizada y sobreactuada. Porque no es solamente que Feijóo y los suyos ahora no vean bien lo que durante décadas han defendido sin problemas; es que ahora han llegado a hablar de “ingeniería electoral” y de una “modificación sustancial del censo”. El líder de Vox ha ido más lejos y ha hablado directamente de “pucherazo”. Sembrando estas sospechas sobre la limpieza de las elecciones, el PP se suma al coro de partidos y movimientos de extrema derecha que a lo largo de todo el mundo han convertido la erosión de la legitimidad democrática en punta de lanza de su programa reaccionario.