Si Giorgia Meloni pensaba que podía dejar atrás su disputa de abril con Donald Trump por las críticas del Papa a la guerra de EEUU contra Irán, no había contado con la capacidad del presidente estadounidense para guardar rencor.

Trump reavivó recientemente las tensiones al declarar a un periodista de televisión italiano que la primera ministra italiana le había “suplicado” que se hicieran una foto en la reciente cumbre del G7 celebrada en Francia. El periódico El País sugirió que Trump se había molestado por un vídeo grabado en esa misma reunión, en el que se veía a Meloni como si le estuviera regañando.

En cualquier caso, el presidente de EEUU reafirmó su versión en una publicación en Truth Social, añadiendo que Meloni quería la foto para impulsar sus índices de popularidad en descenso, algo que él achacó a su falta de apoyo a EEUU en la guerra contra Irán.

La línea de ataque de Trump no es nada sorprendente, pero sí lo es la contundente respuesta de Meloni. En un vídeo publicado en las redes sociales, afirmó que la afirmación de Trump sobre la foto era “una invención”. Expresó su perplejidad ante el hecho de que, al parecer, el presidente de EEUU tratara a sus aliados peor que a sus adversarios. Fusionando el orgullo personal y el nacional en una sola réplica, concluyó: “Yo no suplico, ni tampoco Italia”.