La OTAN anunció el martes que el Maven Smart System (MSS) de Palantir se ha convertido en el sistema operativo de la Alianza en un momento de transformación digital del campo de batalla sin precedentes. La decisión aliada —que, como todas, necesita el visto bueno de todos los socios— contrasta con el recelo de algunos gobiernos europeos, como el de España, sobre la compañía estadounidense. El Maven Smart System es una plataforma que permite tomar decisiones militares (desde la logística en la retaguardia a los movimientos en el frente de batalla) reduciendo los tiempos de decisión de forma exponencial. El sistema es similar al que ya utilizan el Ejército de Estados Unidos y el que lleva cuatro años operativo en la guerra de Ucrania, donde ha sido señalado por militares y expertos como una de las claves en la resistencia de Kiev. "Europa necesita estar preparada para la guerra para finales de esta década. Y eso significa sistemas militares que funcionen. Pero no que funcionen en 2030, sino sistemas militares que funcionen hoy”, explicó Louis Mosley, vicepresidente ejecutivo de Palantir UK & Europe, en un briefing con periodistas europeos. “Esto no es algo que Europa pueda tener lista en 2035, porque entonces será demasiado tarde. Así que Europa está en una encrucijada”. Mosley hacía referencia a las reticencias —públicas y privadas— que han surgido en algunas capitales europeas en torno a la compañía. Los argumentos varían, pero suelen incidir en la idea de la soberanía (dotarse de un sistema autóctono y no depender de uno estadounidense) y en la seguridad de los datos (los riesgos de utilizar un sistema foráneo para gestionar información sensible). TE PUEDE INTERESAR El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció recientemente que los servicios de inteligencia (DGSI) dejarían de utilizar las herramientas de Palantir para optar por una alternativa nacional (ChapsVision). También el Gobierno neerlandés y el danés estarían considerando reducir la dependencia de la compañía estadounidense a medio plazo. “La respuesta corta es que no creáis todo lo que leéis en la prensa. No se ha cancelado el contrato. Seguimos siendo orgullosos suministradores de Francia y seguiremos siéndolo los próximos años”, aseguró Mosley. En España, Moncloa se habría sumado a esta tendencia dando la orden de vetar a la multinacional en empresas y organismos públicos, dijeron fuentes de varios consejos de administración de compañías cotizadas a El Confidencial. “En ningún momento el Gobierno se ha pronunciado sobre el tema. Están muy contentos con el trabajo que se está haciendo. Igualmente, el propio primer ministro francés rectificó sus comentarios sobre el trabajo de Palantir en Francia y confirmó que Palantir sigue cooperando con ellos”, matiza una fuente cercana a la compañía. El mejor producto, la peor prensa La polémica sobre Palantir viene de lejos. Fundada por el polémico multimillonario Peter Thiel, uno de los grandes aliados tecnológicos de Trump, y dirigida por el excéntrico doctor en filosofía Alex Karp, la compañía surgió en 2004 como respuesta al fiasco de inteligencia que supuso el 11-S. Las múltiples agencias de seguridad estadounidenses tenían la información para prevenir los atentados, pero no la capacidad de ponerlos en común e interpretarlos a tiempo. Ahora, la compañía acaba de firmar un contrato de 10.000 millones de dólares con el Ejército de Estados Unidos y su MSS se ha convertido en la piedra angular de las operaciones militares norteamericanas. Sin embargo, sus herramientas también han sido utilizadas para los planes de control migratorios de la Administración Trump o por las fuerzas armadas israelíes en su campaña en Gaza, alarmando a muchos activistas por el nivel de control y poder que pueden dar estas capacidades a los gobiernos. Las polémicas intervenciones públicas de Karp —como su reciente manifiesto en el que loaba las bondades del poder americano y daba a entender que hay culturas inferiores a otras— tampoco han ayudado a las relaciones públicas una compañía que opera en la máxima discreción. Sin embargo, tanto propios como ajenos reconocen que, a día de hoy, no hay una alternativa al nivel operativo y tecnológico de Palantir. Su poder reside en que es capaz de eliminar los silos de datos de las organizaciones (ya sean fuerzas armadas o corporaciones) y construir una “ontología” que armoniza y los hace interoperables. Luego aplica una capa de inteligencia artificial para ordenar y permitir actuar sobre estos datos que antes estaban dispersos. Por último, el usuario final (el cliente), agrega su propia personalización con aplicaciones propias que “corren” sobre la plataforma base. TE PUEDE INTERESAR “Hoy día, el campo de batalla genera más datos en bruto que nunca antes y esto no va a ir a más, de radares a drones, satélites y otros sistemas. Pero el dato solo es inteligencia accionable y ventaja táctica si está fusionado en un panorama operativo compartido, confiable y en tiempo real”, explicó Pierre Lucotte, vice consejero delegado de Palantir Francia, en la conferencia. Precisamente el hecho de que la plataforma gestione tal volumen de información sensible (especialmente en materia militar) es una de las principales objeciones de los críticos de la compañía. Palantir reitera que no tiene ningún acceso a estos datos y que la seguridad de los mismos es probada por los propios clientes. “Palantir no tiene ningún interés financiero o comercial en los datos que procesa nuestro software”, insistía Mosley. “Me gusta usar la analogía de Microsoft Word: puedes escribir lo que sea en Word, pero Microsoft no tiene acceso, ni puede leer lo que hay en ese archivo. Palantir tiene la misma relación con sus clientes”, agregó. Este sería uno de los argumentos que esgrimen desde Moncloa, aunque —como recuerdan desde el entorno de la firma— el propio Ministerio de Defensa aseguró que la compañía “no tiene acceso a datos de ciudadanos españoles” en sus respuestas a varias preguntas parlamentarias sobre el tema el mes pasado. La cuestión soberana Los ejecutivos de Palantir también abordaron la cuestión de la soberanía, uno de los argumentos centrales de los que abogan por la desconexión. Las inestables relaciones con la actual Casa Blanca han puesto el foco en la dependencia militar (tecnológica y operativa) que tiene la Unión Europea con el Pentágono. Y la inteligencia artificial para la gestión de la defensa y la seguridad es una de esas grandes brechas. "Debemos utilizar nuestros propios modelos de IA; no podemos aceptar nuestras dependencias estratégicas en la esfera digital”, dijo en su momento el primer ministro galo en sus redes sociales. "No podemos depender de herramientas desarrolladas por potencias extranjeras. Francia debe tener sus propias herramientas”, agregó. TE PUEDE INTERESAR Analistas y expertos coinciden en que no hay un sustituto europeo, ni lo habrá en el corto plazo. Palantir lleva 20 años desarrollando su software, por lo que es complicado que un esfuerzo nacional pueda competir con un gigante valorado en unos 250.000 millones de euros. La inversión anunciada por Lecornu para inteligencia artificial en Francia fue de 655 millones de euros. La compañía con sede en Florida también apunta a que cualquier solución europea estará, en algún punto del proceso, basada en tecnología extranjera, ya sea Google o Huawei. Palantir ofrece a las tecnológicas nacionales construir sus propias aplicaciones de IA sobre la plataforma hechas a medida para sus fuerzas armadas, instituciones o compañías. “Lo que tiene ahora la OTAN, y todos nuestros clientes militares en Europa, es su propia versión soberana del software. No hay un kill switch (botón de apagado), no hay ninguna puerta trasera. Nadie puede borrar nada en Estados Unidos y no se puede revocar esa capacidad de las redes en las que ha sido desplegado el software, porque están controladas y aseguradas por la OTAN, que tiene pleno control sobre el software”, apuntó Mosley. “Por eso es tan importante que la OTAN haya cruzado este umbral. Ahora tiene una capacidad operativa activa que está trabajando de verdad. No es una diapositiva, no es una teoría, es algo que ya está desplegado hoy”, concluyó.
Palantir se convierte en el "sistema operativo" de la OTAN mientras Moncloa pone a la compañía bajo la lupa
La decisión de la Alianza contrasta con el recelo de algunos gobiernos europeos, como el de España, sobre la compañía estadounidense










