Son las dos de la madrugada y una pickup todoterreno recorre despacio una carretera comarcal de la sierra madrile�a. Dentro van tres personas: un conductor, un especialista en control de incendios y un encargado. Circulan despacio, por rutas ya preestablecidas y altos que les permitan tener una gran visibilidad del entorno. Realizan una vigilancia preventiva, tan importante en los meses de m�s calor, confiando en no atisbar ninguna columna de humo o resplandor que aflore entre los �rboles. Y, de confirmar alguna anomal�a, ser�an las primeras espadas en combatirlo, ya que su veh�culo dispone de un dep�sito de 500 litros de agua y una bomba lista para irrigar.Esta es una de las cinco patrullas m�viles que recorren cada noche, y de forma itinerante, los montes de la Comunidad. Los medios a�reos no pueden volar despu�s del ocaso, lo que les convierte en los �ltimos guardianes del bienestar de los madrile�os y su entorno cuando las 32 atalayas de vigilancia humana, que s�lo operan durante el d�a, se vac�an.Los 15 profesionales que integran estas brigadas cuentan con d�cadas de experiencia sobre el terreno. Sus tres funciones principales, tal y como desgrana a este diario Pedro D�az, actual jefe de servicio de incendios forestales de la regi�n, son vigilar zonas donde se han detectado incendios reiterados; controlar que los fuegos apagados durante el d�a no se reactiven por la noche; y estar presentes en festejos con romer�as o fuegos artificiales cerca de arboledas. "Si saltase una chispa, est�n desplegados para actuar de inmediato", cuenta, asumiendo que aunque su dep�sito de 500 litros de agua es peque�o -comparado con los 3.500 litros de un cami�n de bomberos-, les permite trabajar durante 15 o 20 minutos en un incendio incipiente mientras llegan los medios pesados.Una brigada nocturna antiincendios vigila desde un alto.E. M."Por la noche hay ventajas: las llamas se ven muy bien desde lejos, las temperaturas bajan y el viento suele calmarse, lo que hace que los incendios sean m�s lentos y menos intensos. Sin embargo, el gran inconveniente es la falta de apoyo a�reo y la dificultad para identificar c�mo acceder al foco ya que no tienes una visi�n general del entorno", explica D�az, muy esperanzado con el futuro. La Comunidad de Madrid ha instalado cuatro c�maras, a�n en fase de prueba, capaces de detectar columnas de humo o focos de calor, lo que complementar�a la visi�n humana en d�as de mucha nubosidad o calima. Y s�, incluye tambi�n visi�n de infrarrojos. "Por el momento se producen muchas falsas alarmas, pero puede ser un gran aliado ya que tienen capacidad para observar hasta a 15 o 20 kil�metros", asume este bombero, para quien lo que no falla nunca es la colaboraci�n ciudadana: "En Madrid tenemos otra ventaja, contamos con siete millones de ojos. Y todo el mundo sabe que, ante cualquier incendio, se debe llamar inmediatamente al 112".Otro profesional en la extinci�n de fuegos que conoce bien la frontera entre el d�a y la noche es Iv�n Rodr�guez, ingeniero t�cnico forestal que desempe�a su rol en la brigada helitransportada de Valdemorillo. Coordina un equipo que vuela en un helic�ptero Bell 412 con 10 compa�eros, adem�s de piloto y copiloto, y una carga de agua que oscila entre los 1.000 y 1.100 litros de agua transportada en el "bambi", que es como llaman a la bolsa gigante naranja que cuelga de la aeronave.Para Rodr�guez, y en condiciones �ptimas, una sola descarga bien dirigida sobre un pasto en llamas podr�a extinguir 60 metros cuadrados de fuego. "Pero depende de la pericia del piloto, del tipo de combustible que se est� quemando (pasto, ramas, �rboles...), del viento (el factor m�s cr�tico ya que, si supera los cinco metros por segundo, es casi imposible avanzar las labores de extinci�n a su ritmo), de la altura de las llamas... En incendios muy intensos, el agua puede evaporarse antes de tocar el suelo debido a temperaturas que alcanzan los 600 grados...", expone, haciendo hincapi� en que, en esos casos, atacar el incendio de frente es balad�: "Hay que ir por los flancos acort�ndolo, quit�ndole recorrido".Aunque en verano muchos conatos pueden ser naturales, originados principalmente por alg�n rayo durante tormentas estivales, la intervenci�n humana sigue siendo una lacra presente. Y aqu� Rodr�guez hace una distinci�n entre pir�manos e incendiarios. "El primero, que sufre una enfermedad mental, siente una necesidad compulsiva de quemar; por su parte, el incendiario act�a con mala fe buscando un beneficio econ�mico o causar un da�o... Actualmente hay muchos m�s incendiarios que pir�manos".Una patrulla circulando entre montes de la Comunidad de Madrid.E. M.Atraparlos, agrega, es extremadamente dif�cil. El fuego puede tardar entre cinco y 10 minutos en ser advertido, tiempo suficiente para desaparecer por pistas que los autores suelen conocer bastante bien ya que, por norma general, son de pueblos adyacentes. Este tipo de siniestros llevan hasta la extenuaci�n a profesionales como D�az o Rodr�guez, y a la totalidad de bomberos regionales que dan la cara en primera l�nea cada verano."En ataque directo, un brigadista puede recibir una radiaci�n t�rmica equivalente a 60 grados, lo que eleva su temperatura corporal hasta niveles febriles de 38 o 38,5 grados... En una sola jornada intensa, un combatiente puede perder entre dos y tres kilos de peso asociados a la p�rdida de l�quidos", a�ade el ingeniero forestal, quien ha llegado a ver a compa�eros sufrir "p�jaras": "Tienes que estar hidrat�ndote constantemente, y tambi�n llevamos geles de glucosa y gominolas... como los atletas de marat�n".�Y respecto a este verano? Pues todo apunta a que seguir� la estela del est�o de 2025. Para D�az, como actual jefe de servicio de incendios forestales de la regi�n, "el mes de junio ha sido muy caluroso, lo que indica que nos acercamos a un verano dif�cil". Y lo argumenta: "Puede que sea peor que la media ya que, aunque la primavera ha tra�do lluvias, que empiece el calor de forma tan temprana nos hace estar con la atenci�n m�xima durante los meses de julio y agosto. El cambio clim�tico que venimos sufriendo est� haciendo que los a�os malos, es decir, con este tipo de siniestros, sean cada vez m�s frecuentes. Antiguamente pod�amos decir que hab�a un a�o malo cada cinco... Ahora pr�cticamente todos los veranos son de riesgo elevado".De ah� que cada noche, mientras Madrid duerme, las cinco pickups den el relevo a las torres de vigilancia y contin�en patrullando montes y carreteras forestales para garantizar la seguridad humana y el bienestar de nuestra flora y fauna.