El arquitecto israelí Eyal Weizman, creador y director de Forensic Architecture, recibió ayer una larga ovación en el Congreso Mundial de la UIA que se desarrolla en el CCIB de Barcelona. Al término de la inaugural, y a ratos rocosa, sesión plenaria del tercer día de charlas, Weizman mostró la foto de una furgoneta llena de documentación, en buena parte reunida por su equipo, sobre el genocidio que Israel practica en Gaza, preparada para ser enviada al Tribunal Internacional de Justicia.Forensic Architecture es una oficina arquitectónica singular, basada en Londres, que investiga y revela la violencia estatal o corporativa gracias a un equipo de arquitectos, cineastas, periodistas de investigación o abogados. Mediante imágenes de satélite, fotos, vídeos, mapas y miles de horas de análisis de estos materiales, Forensic suele reunir pruebas sobre los excesos del poder. Por ejemplo, sobre los campos secretos de prisioneros de la minoría uigur que China ha construido y llenado en su región noroccidental. O, ahora, sobre el genocidio que tiene por escenario Gaza.Forensic Architecture ha reunido pruebas documentales sobre el genocidio practicado por Israel en la franja de GazaSegún recordó Weizman, la acción del ejército israelí, además de producir alrededor de 100.000 víctimas mortales, se ha ensañado en la arquitectura levantada por los palestinos, con objeto de arrasar y borrar del mapa la infraestructura que permite la vida de esta comunidad, destruyendo también los suelos fértiles, y desplazando a la población hacia zonas dunares inhabitables.Weizman terminó su conmovedora charla con una imagen generada con inteligencia artificial del resort para turistas acomodados que la Administración Trump imagina para la franja de Gaza, una vez expulsados todos los palestinos. “Su construcción, si llega a producirse, sería la continuación del genocidio por otros medios”, sentenció Weizman. Quien quiera saber más puede acercarse a la exposición de las Tres Xemeneies, en la cual, en un rincón subterráneo, entre cascotes, Forensic Architecture expone parte de la documentación que ha recogido sobre Gaza.Si Weizman fue uno de los grandes triunfadores del congreso, la cita más esperada ayer quizás era la del chileno Smiljan Radic, Pritzker 2026, que conversó con su colega Enrique Walker, ambos presentados por el arquitecto y editor Moisés Puente. De nariz aguileña, melena y barba grises algo descuidadas y gafas redondas, Radic tiene algo de sabio chiflado. Ayer se dedicó a revisar su producción, la mayoría en Chile, que dividió en dos familias de proyectos: los cascarones y los huesos.Radic afirmó que todo proyecto nace de lo que quedó del anterior, calificó su arquitectura de radical o improbable, y recordó que hacia el 2010 empezó a aburrirse y se dedicó a los denominados “artefactos gratis”, siempre con el afán de pensar constructivamente los proyectos, en particular sus estructuras, en las que reconoció el influjo de Enric Miralles. Y acabó presentando el proyecto para un pabellón de la Fira en Montjuic, cuyo concurso ganó hace un año, antes de recibir el Pritzker.