No es ningún secreto que Donald Trump es el presidente en ejercicio que más se ha enriquecido en la historia de Estados Unidos. Cuando abandonó involuntariamente el poder en el 2021, su fortuna había crecido al menos 2.400 millones de dólares. Pero su declaración financiera del 2025 arroja luz sobre cómo ha utilizado su trono en Washington para enriquecerse de manera todavía más descarada, instalando en el despacho oval una cultura de la corrupción sin rendición de cuentas ni precedentes. Los ingresos declarados de Trump en el primer año de su segundo mandato casi alcanzan los de toda su primera presidencia: más de 2.200 millones de dólares, 1.400 millones de los cuales proceden de criptomonedas.Lejos de esconder, matizar o relativizar esta cifra astronómica e insólita, Trump lleva su riqueza por bandera y se vende como paradigma de éxito en la meca del capitalismo. El presidente “ha convertido con orgullo a EE.UU. en la capital mundial de las criptomonedas”, ha celebrado la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, en declaraciones a Reuters. “Ni el presidente ni su familia han incurrido jamás —ni lo harán nunca— en conflictos de intereses”, ha añadido, rechazando cualquier tipo de preocupación ética.Sin embargo, es innegable la causalidad entre el ejercicio del poder y el enriquecimiento: en el 2024, Trump declaró ingresos de 622 millones de dólares, cifra que casi ha cuadriplicado desde que regresó a la Casa Blanca.Lee tambiénSu intención de usar el despacho oval como plataforma para ganar dinero quedó clara tres días antes de su investidura, cuando el presidente lanzó su propia criptomoneda ($Trump), que se revalorizó rápidamente y después cayó en picado, dejando a la familia Trump un beneficio neto de al menos 336 millones y grandes pérdidas a muchos de sus seguidores. También fue esclarecedor el lugar elegido para su primera gira en el extranjero, el Golfo Pérsico, donde la Organización Trump ha cerrado una serie de acuerdos para construir campos de golf, resorts y hoteles, licenciar edificios con su nombre y, por supuesto, expandir su negocio de criptomonedas.De hecho, uno de sus mayores ingresos el año pasado se produjo cuando una compañía vinculada al fondo soberano de Emiratos Árabes Unidos compró casi la mitad de World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas creada por la familia de Trump y Steve Witkoff, su amigo y enviado especial a Ucrania, Gaza, Irán, Rusia y cualquier lugar en conflicto. Otro sonado caso de los beneficios que el poder le ha dado es el avión Boeing 747-8, valorado en 400 millones de dólares, que Qatar le regaló en mayo del año pasado, convirtiéndose en el regalo más caro que ha recibido jamás un presidente de EE.UU. Poco después del anuncio, Trump viajó a los países del Golfo Pérsico y anunció un acuerdo militar con Qatar que permitirá al país establecer una instalación de su fuerza aérea en la base militar estadounidense en Idaho, y firmó una orden ejecutiva con la que EE.UU. se compromete a defender a Qatar en caso de ataque extranjero.La riqueza de los multimillonarios creció un 22% tan solo en el 2025, mientras los republicanos recortaban ayudas y subvencionesLa fortuna de Trump también ha crecido gracias a una serie de polémicos acuerdos extrajudiciales con grandes empresas tecnológicas y mediáticas. El presidente ha declarado haber recibido 86,5 millones de dólares tras sellar las demandas contra ABC, CBS, YouTube, Meta y la red social X. A estas tres últimas, las denunció porque suspendieron su cuenta tras el asalto al Capitolio, en el 2021. La demanda a ABC News fue por difamación: un periodista dijo que Trump fue declarado culpable de “violar” a la escritora E. Jean Carroll, cuando en realidad lo fue por “abuso sexual”. A la CBS, porque, durante la campaña del 2024, editaron una entrevista con la demócrata Kamala Harris, una práctica habitual en televisión, y Trump alegó que eso la benefició electoralmente.“Todas las acciones de Trump y su Administración se toman en beneficio de los intereses del pueblo estadounidense, y cualquier supuesto periodista que sostenga lo contrario no hace más que repetir el mismo relato falso y cansino que los demócratas y los medios tradicionales llevan una década difundiendo”, ha señalado la Casa Blanca.El republicano llegó al poder gracias al apoyo de la clase trabajadora blanca, su base principal de votantes, a la que prometió el renacer de una “edad dorada de América”, inversiones multimillonarias en el tejido industrial del país y terminar con la histórica inflación que vivió EE.UU. tras la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, su acción política ha dejado a las clases bajas en una situación más vulnerable, en beneficio del 1% más rico de la población.Lee tambiénSu “gran y hermosa” rebaja fiscal, aprobada el verano pasado, bajó impuestos a los privilegiados a la vez que recortó enormemente el seguro de salud del Medicaid y los cupones de alimentos; las subvenciones de la Ley de Atención médica asequible expiraron a finales del 2025 por la oposición republicana a extenderlas, lo que disparó las primas del seguro médico para millones de personas; sus aranceles generalizados a la mayoría de países del mundo han provocado aumentos en la cesta de la compra (del 9,2% para el café, del 6,2% para las carnes y del 5,5% para las frutas, entre otros), aunque fueron tumbados por el Tribunal Supremo el pasado abril; en aras de la “eficiencia gubernamental”, ha despedido a 238.000 funcionarios, mientras que su política económica no ha sido capaz de acercarse a los datos de empleos de su predecesor, Joe Biden, pues se han perdido unos 400.000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo ha ascendido hasta el 4,4%.Mientras tanto, la riqueza de los multimillonarios creció un 22% tan solo en el 2025. En el caso de Trump, el presidente con el gabinete más elitista de la historia, gran parte de su enriquecimiento se ha dado en conflicto de interés directo con su cargo.