Cuando los fotógrafos profesionales toman una imagen de larga exposición en el lugar donde se está construyendo el Extremely Large Telescope (telescopio extremadamente grande), en el Observatorio Paranal (Chile), el cielo aparece emborronado por el paso de decenas de satélites de empresas como Starlink, propiedad de Elon Musk. A pesar de ser uno de los cielos más oscuros del planeta, y el mayor complejo de telescopios del mundo, este lugar ya está siendo gravemente afectado por la contaminación lumínica, y lo peor está por venir, según un nuevo estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO).

En la actualidad, el número de satélites artificiales en órbita ronda los 14.000, pero la industria aeroespacial ha propuesto o solicitado permisos para lanzar más de 1,7 millones de satélites adicionales en los próximos años. En un trabajo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, el astrónomo Olivier Hainaut analiza mediante simulaciones cuáles serán las consecuencias de este crecimiento exponencial y concluye que los planes actuales de la industria espacial tendrán “consecuencias devastadoras para la astronomía”.

A través de modelos virtuales y simulaciones del impacto en instrumentos clave como el VLT (Very Large Telescope) y el futuro Observatorio Vera C. Rubin, la investigación revela que megaconstelaciones de telecomunicaciones como la proyectada por SpaceX (de un millón de satélites) provocarían la pérdida de hasta un 28% del campo de visión en las imágenes astronómicas debido al cruce de incontables estelas luminosas.