Mirar al pasado para intentar polarizar y reducir el costo político de sus actos de gobierno es una estrategia de las administraciones morenistas. Lo hizo Andrés Manuel López Obrador y lo secundó la presidenta Claudia Sheinbaum con la exigencia a la corona española de pedir perdón por los abusos cometidos durante la conquista. Y sí, a lo largo de la historia, las ocupaciones de territorios se han caracterizado por ser violentas, injustas y arbitrarias. No está a discusión. Es repudiable y condenable. Lo que es cuestionable es que la presidenta exija una disculpa a manera de justicia histórica con los pueblos indígenas cuando las administraciones de la 4T han reducido brutalmente el presupuesto destinado para con quienes quiere congraciarse. Durante los dos últimos gobiernos, en los autollamados de izquierda, se ha reducido en un 50 por ciento, en términos reales, el presupuesto al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) e intentaron desaparecer el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), el cual tiene un presupuesto precario. Adicionalmente, las universidades interculturales bilingües están en el abandono. Reducir el presupuesto al INPI es condenar a los pueblos indígenas a conformarse con obras básicas. Evita potenciar políticas estratégicas para el desarrollo regional. Es imposible construir grandes obras que conecten municipios y regiones. Se requiere recuperar el Fondo de Infraestructura para construir carreteras, puentes, sistemas de electrificación, de agua potable, drenaje, plantas de tratamiento, hospitales y universidades interculturales. El presupuesto transversal que aplican las secretarías de Estado es indispensable, pero no suficiente para revertir el rezago ancestral de pueblos y comunidades. Es injusto que se tengan que conformar con un programa de construcción de caminos artesanales en lugar de carreteras con especificaciones, de acuerdo a la normatividad vigente, que sean seguras, eficientes y durables. No se trata solo de pico y pala. Se requieren recursos suficientes para realizar sofisticadas obras de ingeniería para cortar cerros y estabilizar los taludes. De no ser porque la CDI, ahora INPI, contaba con esos recursos durante la administración de Vicente Fox, no se hubiese pavimentado, en la Sierra Mixe, la carretera Ayutla – Santa María Alotepec, municipio del actual titular del INPI, Adelfo Regino Montes. La atención a los pueblos indígenas no puede reducirse a la entrega de programas sociales. Ellos buscan y luchan por sus derechos, su autonomía y su libre determinación. Si de verdad la presidenta Sheinbaum quiere hacer justicia a los pueblos indígenas, en lugar de andar pidiendo a otras naciones que ofrezcan disculpas, debería regresarles los recursos que lograron durante décadas lucha y que les fueron arrebatados. Los pueblos no necesitan disculpas coloniales estériles, exigen respeto a su dignidad, autonomía y también desarrollo económico con identidad. Comentario final Y hablando de justicias pendientes, semana treinta y nueve: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?Únete a nuestro canal