Hace una semana, dos devastadores sacudieron a Venezuela, dejando destrucción y muerte en gran parte del país. El evento fue clasificado como un "doblete sísmico", donde dos terremotos de gran magnitud ocurren con apenas 39 segundos de diferencia, rompiendo un área extensa en lugar de un solo punto.El norte de Venezuela no es ajeno a los grandes terremotos devastadores. Pero los dos que azotaron la región el miércoles pasado suponen una catástrofe poco habitual: un doble golpe que representa uno de los fenómenos tectónicos más potentes que han sacudido la zona en el último siglo.

¿Por qué a un terremoto fuerte le siguió inmediatamente otro?

En una secuencia de terremotos, el más potente de ellos —en este caso, el de magnitud 7,5— se considera el sismo principal, lo que convertiría al de magnitud 7,2 en el “sismo precursor”. Estos dos terremotos juntos se conocen como “doblete sísmico”, por su naturaleza consecutiva en casi el mismo lugar y probablemente en la misma falla, o en un grupo de fallas estrechamente relacionadas. Pero el par del miércoles fue peculiar. “La mayoría de los dobletes no se producen con tan poco tiempo de diferencia”, dijo Brandon Bishop, sismólogo de la Universidad de Saint Louis. “Es mucho más habitual que haya retrasos de horas o incluso de unos días”. Es casi seguro que el momento no haya sido una coincidencia. “Es muy probable que el primero haya desencadenado el segundo”, dijo Harold Tobin, director de la Red Sísmica del Noroeste del Pacífico de la Universidad de Washington. Aunque un terremoto de magnitud 7,2 suena un poco menos grave que uno de magnitud 7,5, esta escala no es lineal. Según los científicos, el segundo terremoto liberó casi tres veces más energía que el primero. Otros factores se combinaron para que esta doble sacudida resultara especialmente devastadora. “Ambos terremotos son relativamente superficiales”, dijo Bishop. Eso significa que la potencia de las ondas sísmicas no se había alcanzado a reducir mucho para cuando atravesaron la superficie de la Tierra.Los sismos tuvieron lugar en el valle de Yaracuy, que está lleno de sedimentos sueltos —justo el tipo de sedimentos que amplifican los temblores—. Esto provocó deslizamientos de tierra e incluso licuefacción, un estado temporal en el que el suelo se comporta como un fluido. Y a medida que la ruptura de la falla avanzaba hacia el este, en dirección a la capital, Caracas “recibió un impacto directo”, dijo Hicks.Venezuela carece de un sistema de alerta temprana de terremotos tecnológicamente avanzado y se encuentra en un estado de caos económico y político, un hecho que solo agravó el potencial de la catástrofe.