Marisol Martínez ha adelgazado 15 kilos. No ha utilizado ninguno de los célebres fármacos para perder peso, ni cirugía, ni sesiones maratonianas de gimnasio. Simplemente, cerró la boca. Aunque no fue por iniciativa propia, sino a consecuencia de una rara enfermedad, anquilosis de la articulación temporomandibular (ATM).Después de cinco años desde el diagnóstico, esta vecina de Barcelona, de 69 años, solo podía abrir la cavidad bucal 4 milímetros, insuficiente para introducir una cuchara. Su alimentación se había limitado a caldos y purés, cada vez tenía más dificultades de habla, no podía ir al dentista... “Si tengo alguna caries, me tengo que quedar con ella”, lamentaba en conversación con La Vanguardia.Lee tambiénPeor que todo esto, los fuertes dolores en la parte izquierda de la cabeza, combatidos a base de frecuente medicación con paracetamol e ibuprofeno. “Por no hacerte daño, ya ni comes”, decía. Los expertos estimaban que en un par de años la restricción de la apertura bucal iba a ser absoluta, así como la inmovilidad de la mandíbula.Un pronóstico terrible, pero la anquilosis de la ATM -que es la inmovilidad de la mandíbula por fusión de los huesos- es una de las más serias e incapacitantes patologías que pueden producirse en la región maxilofacial. No existen datos sobre su incidencia en España, ni un registro de pacientes afectados.La paciente, entre los doctores Borja Sánchez e Ignasi Segura Nacho VeraEl origen se atribuye a traumatismos. Accidentes de tráfico, caídas graves en la infancia… Marisol Martínez no recuerda en su vida ningún golpe que pudiera haberle causado la enfermedad. La cuestión es que empezó sintiendo un dolor leve, después le costaba masticar y decidió consultar con el dentista, que le colocó una férula que no tuvo ningún efecto.Después de varias resonancias y pruebas de todo tipo, comenzó un largo periplo médico. En el 2021, una artrocentesis en la mandíbula, con su correspondiente periodo de fisioterapia y rehabilitación. “Duré unos meses”, rememora. Al año siguiente, una artroplasia, sin efecto. En el 2023, una nueva cirugía, que también fracasó.Estaba muy asustada, no pensaba que iba a ir tan bien”Marisol MartínezPacienteLa boca se iba cerrando, persistían los dolores y el catálogo de alternativas había quedado reducido a la colocación de una prótesis de mandíbula, una intervención que ya no cubría la mutua de la paciente, que acabó desembocando en el hospital del Mar, en Barcelona, donde a comienzos de abril se reunía con los especialistas para preparar la intervención, muy poco frecuente.“La anquilosis ATM es una formación de un bloque óseo que va anquilosando toda la articulación de la mandíbula y hace que no se pueda mover”, explicaba a este diario Borja Sánchez, cirujano oral y maxilofacial del hospital del Mar: “La cirugía consiste en resecar todo este bloque anquilótico y poner un recambio articular, algo parecido a una prótesis de cadera pero en la articulación de la boca”.Marisol Martínez, antes de la intervención Nacho VeraLa prótesis, totalmente personalizada, es de titanio, con inserciones de polipropileno de alta densidad. Cuesta entre 40.000 y 50.000 euros y está fabricada exactamente para cada paciente con las medidas que proporciona el laboratorio del hospital. Con ella, Marisol Martínez debería poder articular la mandíbula y ver desaparecer el dolor.Ignasi Segura, jefe de sección del servicio de cirugía maxilofacial, explica el procedimiento: “Hoy en día el abordaje es mínimamente invasivo. Con dos incisiones de 2 o 3 cm a cada lado podemos acceder a resecar el bloque óseo y colocar la placa”.“Si no operáramos tendríamos una paciente que, literalmente, acabaría con la base de la mandíbula totalmente desplazada y sin poder abrir la boca. Ni masticar”, auguraba el doctor Segura. Ante esta perspectiva, las dudas que pudiera albergar la paciente se desvanecen. “Espero que pueda comer normalmente y, sobre todo, que no me duela porque hay días que es insoportable”, suspira.La paciente ha pasado de abrir la boca 4 milímetros a 25 milímimetros y aumentará un poco másDos meses después de una primera entrevista, Marisol Martínez ha sido intervenida y ha comenzado la rehabilitación. “Estamos muy contentos. Todo ha ido según lo planeado, sin ninguna complicación, ni en el posoperatorio. El TAC dice que todo está en su sitio”, celebra el doctor Sánchez.La excepcional intervención, por su escasa frecuencia, duró cinco horas. No fue de los casos más sencillos, debido a la gran cantidad de amalgama que había en el hueso, y los médicos debieron aplicar dos innovaciones técnicas. Marisol ha pasado de abrir la boca 4 mm a 25 mm, y aumentará algo más con la fisioterapia.La prótesis de mandíbula, de titanio, cuesta entre 40.000 y 50.000 euros y la intervención duró cinco horasSi los médicos están satisfechos, la paciente se muestra eufórica. “Estaba muy asustada, no pensaba que iba a ir tan bien”, exclama. Aunque está inmersa en una larga fase de fisioterapia, ha podido volver a masticar, le ha desaparecido el dolor, empieza a comer de todo y puede limpiarse los dientes. Incluso puede sonreír, tanto física como anímicamente, porque admite que la enfermedad había empezado a afectarla desde el punto de vista psicológico. “Enseguida que salí de la operación me di cuenta. Al día siguiente ya podía abrir la boca. Me quedé alucinada”.
La enfermedad que te cierra la boca: ni comer ni limpiarse los dientes
Una paciente recibe una prótesis de mandíbula, una intervención muy poco frecuente, en el hospital del Mar










