Los paquetes de menos de 150 euros que entren en el mercado único pagarán una tarifa mínima de tres euros desde este miércoles. Hasta ahora este tipo de envíos, que se han disparado en los últimos años por el crecimiento exponencial del comercio electrónico, estaban exentos de pagar aranceles o tarifas de entrada al llegar a las aduanas. Pero eso se ha acabado y las empresas chinas como Temu, Shein o Aliexpress perderán esta ventaja competitiva, ya que afecta únicamente a productos comprados a través de internet directamente por el consumidor.La tarifa de tres euros no se cobrará exactamente por paquete, sino más bien por tipo de artículo. Es decir, si el consumidor compra dos pantalones y es todo lo que va en el envío, pagará tres euros. En cambio, si lo que compra es un pantalón y una camiseta que van en el mismo paquete, pagará seis. Formalmente, quien tiene la obligación de pago es la compañía vendedora o importadora, pero cabe la posibilidad de que ese recargo se acabe repercutiendo de una forma u otra al consumidor final. Los argumentos con que la UE defiende la creación de esta tarifa, que presenta como un cobro por los gastos de gestión que se producen en las aduanas, son variados. Uno de ellos es que tasas de este tipo están aplicándose de forma creciente en diferentes países del mundo. En agosto del año pasado fue Estados Unidos quien la implantó, y el Reino Unido está en ello. Sería la respuesta a los cambios que ha provocado el comercio electrónico, porque la exención se creó en los años ochenta y llegó a aplicarse también al IVA. Pero esa excepción tributaria dejó de aplicarse precisamente también un 1 de julio, en 2021, y ahora ha llegado la aduanera. La explosión del comercio electrónico ha cambiado la naturaleza de muchas relaciones comerciales, apuntan en Bruselas, y por eso la UE ni siquiera ha esperado a que su reforma aduanera, los centros de datos que lleva aparejada o la nueva autoridad que se va a crear con sede en Lille (Francia), estén ultimados. De hecho, esta tasa de tres euros es, sobre el papel, temporal y estará vigente hasta el 1 de julio de 2028. A partir de entonces, los centros de datos aduaneros coordinados deberían estar en marcha y podrían aplicarse aranceles acorde al valor de la mercancía, su origen y su clasificación. Que la tasa solo afecte a las compras digitales hechas directamente por los clientes finales también tiene un componente de salvaguardar una competencia justa entre el comercio electrónico y el tradicional, que suele abastecerse por otros cauces. Aprovechando esto, desde la Comisión Europea se recuerda que el sector del comercio minorista genera 30 millones de puestos de trabajo en la UE y que la competencia desleal añade presión sobre una actividad que ya está en transformación. Buena parte de esa presión llega por el comercio a través de internet, que ha disparado el número de paquetes en las aduanas: el año pasado llegaron mercancías por valor de 5.900 millones en envíos de menos de 150 euros (16 millones cada día), cuando en 2020 eran 1.400 millones. Con las cifras de 2025, los paquetes de bajo coste que entran en el mercado único suponen el 97% del total y, en cambio, solo el 2% del valor de las importaciones. El gran incremento de paquetes que llegan por comercio electrónico ha hecho que sea materialmente imposible controlar lo que entra por las aduanas. Esto se ve, por ejemplo, en los productos cosméticos que llegan por este canal, que en un 65% no cumplen con las normas de la UE, según las cifras de la Comisión Europea. Las cifras son muy similares en el caso de suplementos alimentarios, juguetes y productos electrónicos pequeños, o en el material de protección personal en el trabajo. A partir de ahora, los vendedores deberán empezar a adaptarse a los nuevos sistemas. No obstante, hay un periodo de transición. Desde el 1 de julio, la declaración de producto relevante será voluntaria; pero a partir del 1 de noviembre será ya obligatoria.