Dentro de su estrategia de lepenización, Vox ha ido poco a poco rebajando su énfasis contra el aborto y la diversidad sexual y de género. El mejor ejemplo de esta estrategia para ampliar su base de votantes, alcanzando una mayor penetración en sectores socialmente liberales, en el electorado femenino y en la comunidad LGTBIQ+ del mismo modo que ha hecho en Francia Marine Le Pen, han sido las negociaciones para formar gobiernos con el PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde los acuerdos han excluido estos temas. El partido de Santiago Abascal no ha renunciado formalmente a estas causas, pero sí las ha orillado, para irritación de grupos como Hazte Oír. No obstante, en el caso de la diversidad sexual y de género, los actos del Orgullo por toda España y los debates suscitados en torno a dichos actos han puesto fin a la contención. “Un teatro ridículo”, actos “de dudoso gusto”, “tomadura de pelo”, “despilfarro” en “propaganda”: así sigue viendo el Orgullo el mismo partido que pretende quitarse fama de homófobo.La menor dedicación de Vox a su mensaje anti LGTBIQ+ tiene lógica electoral. En España, el mejor país de Europa para este colectivo según la organización ILGA-Europe, se acumulan los datos que muestran que el margen para este tipo de posiciones es escaso. En el estudio Diversidad sexual del CIS, publicado este mes, un 71,6% de los 5.000 entrevistados creen que el reconocimiento de los derechos LGTBIQ+ beneficia a toda la sociedad. Y solo un 3,7% opinan que entre los partidos que mejor defienden estos derechos está Vox, que intenta cambiar esa percepción con un discurso “feminacionalista”, con el que presenta su rechazo a la inmigración islámica como única garantía de auténtica libertad y seguridad para los homosexuales. En un país en el que un 8,3% de los encuestados por el CIS se identifican con opciones distintas de la heterosexualidad, porcentaje que cabe suponer menguado con respecto a la realidad porque aún hay quien prefiere ocultarlo, el bajo reconocimiento de Vox como partido valedor de la diversidad es un lastre para sus aspiraciones. Y lo es sobre todo cuando Abascal y los suyos ya tienen un suelo sólido en torno al 15% y están buscando —de momento, sin éxito— alcanzar el 20%. Eso explica que sus principales dirigentes, y también sus canales oficiales, estén manteniendo este año un perfil bajo sobre el Orgullo. Lo están haciendo en contraste con el año pasado, cuando la celebración en Budapest de una manifestación del Orgullo desafiando la prohibición del entonces primer ministro húngaro Viktor Orbán, inspirador de Abascal, movió a una catarata de manifestaciones de dirigentes de la formación ultraderechista. Pero que los primeros espadas estén menos activos que en ediciones anteriores no significa que el partido en su conjunto se haya ceñido a ese guion.Vox no respondió a las preguntas de este periódico ni facilitó ningún portavoz para este artículo. “Trastornos”, “ridículo”, “odio”Además de la generalizada renuncia a participar en actos del Orgullo y de la ruptura de la unanimidad en declaraciones políticas a favor del colectivo LGTBIQ+, diversas voces de Vox han demostrado que esta comunidad sigue en su punto de mira. En la Asamblea de Murcia, Podemos e IU presentaron una moción contra el acoso tránsfobo en las aulas educativas con motivo de los actos del Orgullo, que en aquella región son anteriores a los de la mayoría de comunidades. En el debate sobre la iniciativa, el diputado de Vox Antonio Martínez criticó al “comunismo” por haber sacado conductas que “atentan contra la naturaleza humana” del “catálogo de los trastornos” para meterlas en el “catálogo de los derechos humanos”. Las manifestaciones del Orgullo en las calles son un eficaz detonante de irritación para Vox. En Sevilla, el dirigente provincial del partido Raúl Morales calificó el domingo la marcha de “teatro ridículo”, mensaje amplificado por la cuenta de X de la formación. “Lo hiriente es que lo financiamos todos los sevillanos de nuestro bolsillo”, añadió. Un teatro ridículo de principio a fin, lo hiriente es que lo financiamos todos los sevillanos de nuestro bolsillo con cientos de miles de euros en subvenciones.Ni orgullo de lobbies, ni burkas con nuestros impuestos. https://t.co/UHZ4Fn9lh5— Raúl Morales (@raulmorales_vox) June 28, 2026
El Orgullo desata una ola de ataques de Vox que trunca su giro ‘lepenista’ para ganar voto LGTBIQ+
Responsables del partido, en pleno empeño por reducir su fama de homófobo, califican las acciones reivindicativas de “teatro ridículo” y “de dudoso gusto”









