Durante años el debate sobre el futuro del trabajo ha estado marcado por conceptos como la inteligencia artificial, la automatización o la transformación digital. Sin embargo, para el escritor superventas y experto canadiense en liderazgo Dan Pontefract existe un desafío aún mayor: el envejecimiento de la población y la convivencia de varias generaciones dentro de las empresas y organizaciones. PublicidadEsa es la tesis central de El futuro del trabajo es gris, un libro en el que sostiene que empresas e instituciones siguen funcionando con modelos pensados para sociedades jóvenes, pese a que la realidad demográfica ya ha cambiado.La caída de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población activa obligarán a transformar la gestión del talento, el liderazgo y las carreras profesionales. Pontefract ha explicado a Público que "el reto ya no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en aprender a aprovechar el conocimiento acumulado de una fuerza laboral cada vez más longeva".Prejuicios edadistasUno de los principales obstáculos es el edadismo. El autor admite que el problema no reside únicamente en cumplir años, sino en los prejuicios que siguen existiendo hacia los trabajadores de mayor edad. "Los trabajadores sénior sufren los prejuicios asociados al envejecimiento", afirma.Dan Pontefract: "Los trabajadores sénior sufren los prejuicios asociados al envejecimiento"A su juicio, todavía persiste en la sociedad la idea de que las personas mayores son menos innovadoras, menos adaptables o tienen mayores dificultades para aprender nuevas tecnologías. Pero añade otro fenómeno igualmente preocupante: "Los propios trabajadores mayores a veces interiorizan esos prejuicios. Asumen que ya no son relevantes o que ya no tienen cabida en el mercado laboral", explica.PublicidadLimitaciones sin sentidoPontefract sostiene que muchas organizaciones continúan asociando la innovación exclusivamente con la juventud, cuando en realidad están desaprovechando uno de sus mayores activos: la experiencia. Esta reflexión también le lleva a cuestionar el modelo tradicional de jubilación.En su opinión, mantener límites rígidos carece cada vez más de sentido en sociedades donde las personas viven más años y conservan durante más tiempo sus capacidades profesionales: "Muchas personas son obligadas a jubilarse a una edad determinada aunque quieran seguir trabajando", señala. Por ello, considera imprescindible que gobiernos y empresas adapten sus políticas para permitir carreras profesionales más largas y flexibles.La convivencia generacional será precisamente uno de los factores que marcarán el éxito de las organizaciones: "La empresa mejor preparada será aquella que combine trabajadores jóvenes, de mediana edad y mayores", afirma. Según explica, numerosos estudios demuestran que la diversidad de edades aporta perspectivas complementarias, favorece la innovación y mejora la capacidad de adaptación de las organizaciones.PublicidadIntercambio de conocimientoLejos de plantear un enfrentamiento entre generaciones, Pontefract defiende que el intercambio de conocimiento debe ser mutuo. Explica que procura mantenerse conectado con las nuevas generaciones para conocer nuevas tendencias y perspectivas. "Los jóvenes tienen la responsabilidad de valorar la experiencia, la historia y la sabiduría de quienes les precedieron. El aprendizaje debe producirse en ambas direcciones", afirma.Otro de los grandes mitos que intenta desmontar es la supuesta incapacidad de los trabajadores sénior para adaptarse a la inteligencia artificial o a los cambios tecnológicos. "Los principales mitos son que los trabajadores mayores son lentos, no pueden aprender cosas nuevas o no entienden la inteligencia artificial", resume. Frente a ello, insiste en que la solución pasa por construir organizaciones que respeten la experiencia y eliminen los prejuicios. Como ejemplo cita la relación entre Lady Gaga y Tony Bennett, donde el reconocimiento mutuo prevaleció incluso durante la enfermedad del cantante.El verdadero reto de las próximas décadas no será únicamente tecnológico, sino también demográfico y cultural. Las empresas que comprendan antes esta transformación y sepan aprovechar la convivencia entre generaciones estarán mejor preparadas para afrontar el futuro. Las personas mayores aportan experiencia, conocimiento, perspectiva y sabiduría acumulada a lo largo de toda una vida profesional y personal, un capital que ninguna organización puede permitirse desaprovechar.
El experto internacional en liderazgo Dan Pontefract desmonta los prejuicios contra el talento sénior
El canadiense defiende que la empresa mejor preparada será aquella que combine trabajadores jóvenes, de mediana edad y mayores.











