La NASA quiere dejar de hablar de volver a la Luna y empezar a hablar de quedarse. Ese fue el mensaje central de la comparecencia dedicada al programa “Moon Base” o Base Lunar, en la que participaron el administrador de la agencia, Jared Isaacman, y el responsable del programa, Carlos García Galán. Más que anunciar un único gran hito, la sesión dibujó una estrategia de acumulación: más aterrizadores, más pruebas, más proveedores, más misiones robóticas y una infraestructura progresiva destinada a sostener una presencia humana continuada en el polo sur lunar.La idea rompe deliberadamente con la lógica del golpe de efecto. La agencia defendió una aproximación incremental que recuerda al recorrido que llevó a Estados Unidos hasta el Apolo 11. “No llegamos directamente al Apolo 11: antes estuvieron Mercury, Gemini, y muchas misiones Apolo”, recordó Isaacman. “Queremos recuperar ese ritmo. Hacer muchas cosas pequeñas y aprender de cada una”. La apuesta tiene una consecuencia inmediata, pues antes de instalar una base habrá que llenar la superficie lunar de vehículos no tripulados.Más de veinte misiones antes de pensar en habitarSegún explicó García Galán, la primera fase del programa —que se extendería hasta 2029— contempla más de veinte misiones con tres objetivos concretos. El primero es demostrar que llegar a la Luna puede convertirse en una operación repetible y no excepcional. “Queremos intentarlo con distintos proveedores y en distintos lugares de la Luna”, explicó.El segundo consiste en obtener datos reales del terreno. Aunque la Luna está ampliamente cartografiada, la NASA sostiene que el conocimiento disponible del polo sur sigue siendo insuficiente para construir una infraestructura permanente. “Sabemos mucho sobre la Luna y algo sobre el polo sur, pero no lo suficiente para enviar humanos y construir una base”, señaló el director del programa.El tercer objetivo es ensayar tecnologías que permitan una presencia prolongada: generación eléctrica, movilidad, comunicaciones, preparación del terreno y sistemas de habitabilidad.La segunda fase comenzará alrededor de 2029 y se centrará en desplegar infraestructura permanente —energía, navegación, comunicaciones y acondicionamiento de superficie—. A partir de 2032 llegarán los elementos que la NASA considera el núcleo funcional de la base: módulos habitables, logística y retorno de carga a la Tierra. En total, Moon Base prevé hasta 81 misiones y 73 aterrizajes para que el polo sur lunar tenga una presencia humana sostenida.Más proveedores para llegar a la LunaLa conferencia dejó claro que la construcción de la base lunar no se plantea como un programa cerrado de la NASA sino como una plataforma industrial. La agencia anunció cuatro nuevas adjudicaciones para transporte de cargas científicas y demostraciones tecnológicas sobre la superficie lunar. Dos recaen en Astrobotic; las otras, en Firefly Aerospace e Intuitive Machines. Juntas suman casi 600 millones de dólares.Tres ilustraciones que muestran los módulos de aterrizaje lunares comerciales de Astrobotic, Intuitive Machines y Firefly en la Luna. NASAGarcía Galán insistió varias veces en que el objetivo no es elegir un único ganador sino generar redundancia. “Tenemos que seguir aprendiendo independientemente de las anomalías o los obstáculos que aparezcan”. Aunque detrás de ese discurso aparece también una preocupación menos visible: la cadena de suministro.Isaacman describió reuniones recientes con pequeñas empresas para aliviar cuellos de botella en componentes críticos y volvió a referenciar una intervención más activa de la agencia, como ya admitió para Artemis 3. “No estamos sentados esperando a que llegue el hardware”, afirmó. “Estamos desplegando expertos de la NASA para impulsar resultados”. El administrador de la NASA también avanzó nuevas convocatorias para tecnologías de superficie destinadas a energía, habitabilidad y operaciones de larga duración.Recuperar hardware marciano para acelerar el calendarioOtro anuncio significativo fue el estudio para reutilizar equipamiento ya construido. La NASA está evaluando enviar a la Luna una unidad de desarrollo de ingeniería derivada de los vehículos marcianos Curiosity y Perseverance, conocida como PROMISE, (de la traducción de Vehículo Polar para Observación, Cartografía y Exploración In Situ).Maquetas de vehículos de exploración lunar, incluyendo (de izquierda a derecha) el módulo de aterrizaje lunar Mark 1 de Blue Origin, el rover lunar tripulado Astrolab, el rover Pegasus del Puesto Avanzado Lunar y la nave Firefly Elytra Dark, CHIP SOMODEVILLA / AFPIsaacman defendió la idea como una forma de aprovechar inversiones ya realizadas. “Los contribuyentes ya han invertido en estas capacidades”, explicó. “Si están almacenadas en un centro de la NASA y no tienen una misión inmediata, probablemente encontraremos una forma de llevarlas a la Luna o utilizarlas para generar datos”.El interés por este vehículo estaría relacionado con una ventaja clave: emplearía un generador termoeléctrico de radioisótopos y no dependería de energía solar, lo que permitiría operar durante largos periodos y acceder a regiones permanentemente sombreadas.El riesgo que la NASA intenta no nombrarAunque el tono general fue optimista, buena parte del debate giró alrededor de la capacidad de la industria para sostener el ritmo previsto y del impacto de problemas recientes en lanzadores y sistemas de aterrizaje.La posición oficial fue mantener el plan principal, pero “sería irresponsable no tener planes B”, admitió Isaacman. La lógica que atraviesa todo el proyecto es la de multiplicar ensayos para reducir incertidumbre antes de enviar astronautas, pero la conferencia dejó una pregunta abierta.La NASA presentó una visión de base lunar sostenida por decenas de misiones, múltiples contratistas, nuevas convocatorias tecnológicas, reutilización de hardware y una fuerte intervención industrial. El planteamiento es más prudente y gradual que las promesas de ciclos anteriores, pero también es una estrategia que exige una continuidad política, presupuestaria e industrial poco habitual en los programas espaciales contemporáneos.España y Europa: menciones durante la comparecenciaEuropa no fue mencionada explícitamente durante los anuncios principales. Solo apareció al final de forma genérica, cuando Isaacman afirmó que “los socios internacionales” están realizando “grandes compromisos” en apoyo de la base lunar. España apareció una única vez y de forma anecdótica. En un intercambio distendido sobre la posibilidad de enviar un balón de fútbol a la Luna si Estados Unidos gana el Mundial, García Galán bromeó: “Primero tendrán que ganar a España en cuartos de final”.