El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ratificó este martes en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado su “confianza plena” en que la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, no se reunió con la denominada fontanera socialista Leire Díez por nada que tuviera que ver con las investigaciones judiciales en las que está inmersa por una presunta trama de las cloacas del PSOE. Lo repitió numerosas veces tras un duro interrogatorio de casi tres horas y media, pero tampoco descifró claramente por qué se produjeron esas citas cuando ya se estaba investigando si Díez maniobró para boicotear causas que pudieran perjudicar al Gobierno, su partido o el presidente Pedro Sánchez. Marlaska no aclaró el sentido de las llamadas o mensajes entre la militante y la responsable de la Guardia Civil incluso después de que González se levantara y abandonara un encuentro “extraño” en el que se le pidió que restituyera a un comandante implicado en el caso Koldo. Marlaska prometió “hacer todo lo posible” para retirar al “nexo corruptor” Víctor de Aldama la medalla de la Guardia Civil que él le otorgó en el pasado.La comisión de investigación de la Operación Delorme o sobre el caso Koldo se aprobó hace dos años en el Senado, con mayoría absoluta del PP pero con el apoyo del PSOE, y desde entonces han comparecido en la misma 109 personas, desde el presidente Sánchez al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y ministros, exministros, secretarias y dirigentes socialistas que han pasado o están ahora en la cárcel. El PP les va citando según les conviene políticamente o según van surgiendo sumarios o informes policiales que señalan a responsables del PSOE.En ese peregrinar, este martes se convocó al actual ministro del Interior para saber su grado de relación con Díez, que no se probó ni acotó en ningún caso, o para acorralarle sobre las reuniones, cafés o citas de la actual directora de la Guardia Civil con la militante cántabra que se está descubriendo con ramificaciones en todo tipo de organismos o instituciones del Estado.El ministro acudió con dos objetivos que intentó desbrozar ya ante las primeras preguntas de la senadora de UPN, Mari Mar Caballero: si alguna vez conoció o se encontró con Leire Díez y para qué se vio la directora de la Guardia Civil con la polémica fontanera. Marlaska contestó varias veces a esas preguntas ante distintos senadores y así afirmó que no tenía constancia de haber conocido nunca a Díez y enfatizó que no había tenido constancia de su existencia hasta que Mercedes González le comunicó el 8 de mayo de 2025 en uno de sus despachos habituales que la fontanera le había pedido en un encuentro que restituyera la situación y estatus profesional del comandante Rubén Villalba, que había sido suspendido de empleo y sueldo por su implicación en el caso Koldo y se había frenado su traslado de destino a la embajada de España en Venezuela. Marlaska defendió que esa reunión, fuera del despacho y tras otras dos previas, no tiene nada que ver con ninguna trama y sostuvo que la prueba es que la directora del instituto armado se levantó, se marchó “porque le causó alarma” el “extraño” planteamiento y se lo trasladó en su despacho habitual. Luego el ministro se lo elevó al presidente el 30 de mayo, en su santo, que le respaldó.Ante las preguntas inquisitorias de Caballero en esa línea y sobre el sentido y trasfondo de esas citas, luego de Ignacio Gordillo, de Vox, y más tarde y más incisivas de Fernando Martínez Maíllo, del PP, el ministro diferenció entre el fondo y “los márgenes” del asunto. Marlaska no determinó si las reuniones fueron dos o tres, las fechas exactas ni por qué ni él ni la directora de la Guardia Civil no se percataron de quién era Leire Díez realmente hasta un año después de que El Confidencial publicara en septiembre de 2024 fotos de la militante saliendo de la sede del PSOE y sus funciones de supuesta fontanera. Marlaska, juez en excedencia, se defendió sosteniendo que ni el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que lleva el caso, ni ninguna autoridad judicial o la UCO investigó nada al respecto en aquellos meses y que los informes más determinantes han salido ahora, mucho tiempo después.UPN, Vox y PP no creyeron nada de lo que afirmó el ministro, pidieron su dimisión, la de Mercedes González y la de Pedro Sánchez, y también elecciones. Trataron de confrontar las versiones de Marlaska con informes de la UCO y con recientes declaraciones judiciales de generales del cuerpo armado en las que no queda nada claro cómo y cuándo conoció la directora de la Guardia Civil a la militante. La comparecencia se desparramó en momentos y cuestiones inexplicables sobre todo tipo de materias. El senador de ERC, Joan Queralt, se entretuvo un buen rato con sorna sobre la referencia moral en la que ha convertido el PP a Víctor de Aldama, el nexo corruptor de la trama, y reclamó al ministro que le retire la medalla que él firmó y concedió de la Guardia Civil al empresario corrupto ahora exonerado de cumplir su condena por el Tribunal Supremo. A Marlaska le pareció buena idea y prometió interesarse por tomar en cuenta esa indicación.
Marlaska ratifica su confianza en que la directora de la Guardia Civil no se reunió con Leire Díez para la trama
El ministro no despeja el trasfondo de las citas de Mercedes González con la denominada ‘fontanera’ del PSOE y promete retirar una medalla a Aldama











