Noticia Exclusivo suscriptores En decisión 6 a 3, jueces refrendaron los derechos constitucionales sobre la materia. Estas son las claves del caso.Donald Trump busca revocar la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos. Foto: Archivo EL TIEMPO / Agencias30.06.2026 11:28 Actualizado: 30.06.2026 11:28
La Corte Suprema de Estados Unidos asestó este martes uno de los golpes más duros que haya recibido la agenda migratoria de Donald Trump al anular la orden ejecutiva con la que el presidente pretendía recortar la ciudadanía por nacimiento, y reafirmó así un principio que la Constitución reconoce desde 1868: que prácticamente todo niño nacido en territorio estadounidense es, desde su primer minuto de vida, ciudadano del país. LEA TAMBIÉN El fallo, adoptado por una mayoría de 6 votos contra 3 —con la inusual coincidencia de los tres magistrados progresistas y de tres conservadores, entre ellos el presidente del tribunal, John G. Roberts Jr., y dos de las jueces nominadas por el propio Trump, Amy Coney Barrett y Brett Kavanaugh—, desactiva una de las piezas centrales del paquete migratorio que el republicano firmó el 20 de enero de 2025, su primer día en la Casa Blanca, y que buscaba impedir que los hijos de migrantes indocumentados y de residentes extranjeros temporales recibieran el pasaporte estadounidense de manera automática. LEA TAMBIÉN Al redactar la opinión mayoritaria, Roberts sostuvo que la orden ejecutiva chocaba de frente con la Decimocuarta Enmienda y que, tanto en 1868 como hoy, la ciudadanía sigue siendo "el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política". Corte Suprema de Estados Unidos. Foto:AFPEn esa misma línea, el presidente de la Corte recordó que los niños nacidos en suelo estadounidense de padres sin estatus legal o con permisos temporales son, por ese solo hecho, ciudadanos desde el nacimiento, y que en los 128 años transcurridos desde el precedente Wong Kim Ark, de 1898, ningún tribunal ha encontrado motivos para apartarse de esa lectura.En la práctica, de haberse adoptado, la decisión afectaría a los hijos de inmigrantes indocumentados, a los solicitantes de asilo, a personas con visas temporales y a otros extranjeros que se encuentren legal o ilegalmente en el país. LEA TAMBIÉN Demandada casi de inmediato por organizaciones de derechos civiles, estados gobernados por demócratas y grupos de defensa de inmigrantes, diversos jueces federales bloquearon la orden al considerar que probablemente vulneraba la Constitución.Tras perder en cortes inferiores, la administración Trump llevó el caso a la máxima instancia, la Corte Suprema de Justicia, que escuchó los argumentos en abril y ahora emitió su fallo definitivo.Si bien había pocos indicios de que el gobierno estuviera preparando la reestructuración drástica del sistema de ciudadanía, que habría sido necesaria de haberse permitido su aplicación, la postura de la Corte blinda el derecho pleno con el que cuentan los nacidos en suelo estadounidense.Ciudadanía por nacimiento. Foto:Trump y su lucha contra más de un siglo de historia al buscar revertir ciudadanía por nacimientoLa importancia del litigio radicaó en que la Casa Blanca intenta modificar una interpretación constitucional que hasta ahora parecía resuelta.Desde finales del siglo XIX, la ciudadanía por nacimiento ha sido entendida como un derecho automático para casi todas las personas nacidas en territorio estadounidense. La controversia gira en torno a una sola frase de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución, aprobada en 1868 tras la Guerra Civil: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los EE. UU. y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los EE. UU. y del estado en que residen”, dice el texto.La enmienda fue adoptada principalmente para revertir una de las decisiones más infames de la historia de la Corte Suprema, el caso Dred Scott de 1857 que había determinado que las personas negras, incluso las libres, no podían ser ciudadanas estadounidenses.Todas las personas nacidas o naturalizadas en los EE. UU. y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los EE. UU. y del estado en que residenTras la derrota de la Confederación y la abolición de la esclavitud, el Congreso buscó garantizar que los cerca de cuatro millones de antiguos esclavos obtuvieran la ciudadanía plena. Pero los legisladores también entendieron que EE. UU. estaba recibiendo crecientes olas de inmigrantes y que sus hijos formarían parte de la nación.Durante décadas, la interpretación pareció clara. Sin embargo, la cuestión volvió a plantearse en 1898, cuando la Corte Suprema resolvió el histórico caso de Wong Kim Ark, un hombre nacido en San Francisco, de padres chinos, que había sido excluido del país tras un viaje al exterior.Ciudadanía por nacimiento Estados Unidos Foto:InternacionalEn una decisión considerada fundamental para el derecho constitucional estadounidense, la Corte concluyó que Wong era ciudadano por nacimiento y que la Decimocuarta Enmienda protegía a prácticamente todos los nacidos en territorio estadounidense, independientemente de la nacionalidad de sus padres.Desde entonces, esa interpretación ha imperado y buena parte de los expertos constitucionales sostiene que el texto de la enmienda es inequívoco.Amanda Frost, profesora de Derecho de la Universidad de Virginia y una de las académicas más citadas sobre el tema, afirma que la cláusula de ciudadanía es clara y que solo existen excepciones extremadamente limitadas, como los hijos de diplomáticos extranjeros o de las fuerzas militares invasoras.Según esta interpretación, la frase “sujetas a su jurisdicción” simplemente significa que las personas deben estar sujetas a las leyes estadounidenses, algo que ocurre con prácticamente cualquiera que se encuentre en territorio nacional. LEA TAMBIÉN Turismo de nacimiento: la justificación de la Casa Blanca para intentar modificar la interpretaciónMuchos especialistas sostienen que la decisión de Wong Kim Ark resolvió definitivamente el asunto hace más de un siglo y que una orden ejecutiva presidencial no puede alterar una interpretación constitucional tan consolidada.Para estos expertos, si se desea modificar quién recibe la ciudadanía al nacer, la vía adecuada sería una reforma constitucional o una ley aprobada por el Congreso que luego fuera sometida al escrutinio judicial, no una reinterpretación unilateral impulsada desde la Casa Blanca.Pero la administración Trump y varios académicos conservadores sostienen una visión diferente. Su principal argumento es que la frase “sujetas a su jurisdicción” nunca fue concebida para incluir a personas que se encuentran ilegalmente en el país o cuya presencia es temporal.Críticos alegan que el sistema actual incentiva que personas viajen para concebir sus hijos. Foto:iStockLa administración alega que quienes redactaron la Decimocuarta Enmienda pensaban en personas con lealtad permanente hacia EE. UU. y no en visitantes temporales o inmigrantes sin autorización.Entre los académicos cuyos trabajos han sido citados por el gobierno figura el politólogo Rogers Smith, quien ha argumentado que el texto constitucional deja interrogantes abiertos y que la situación de los hijos de inmigrantes indocumentados simplemente no fue discutida durante los debates de 1868 porque el fenómeno moderno de la inmigración irregular masiva no existía.Los defensores de restringir la ciudadanía por nacimiento también argumentan que el sistema actual genera incentivos para que algunas personas viajen con el propósito específico de que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense, fenómeno conocido popularmente como turismo de nacimiento ('birth tourism').Ciudadanía automática por nacer en EE. UU., una excepción en el mundo desarrolladoAunque la ciudadanía automática por nacimiento, conocida como 'ius soli', sigue siendo común en buena parte del Hemisferio Occidental, la tendencia internacional ha sido restringirla. La mayoría de los países europeos abandonó hace décadas el sistema de ciudadanía automática por nacimiento, siendo Irlanda el último país de Europa en mantenerlo plenamente hasta 2004, cuando un referendo respaldado por cerca del 79 por ciento de los votantes eliminó el derecho automático.De ahí que, en la mayoría de Europa, la ciudadanía depende en gran medida de la nacionalidad o el estatus migratorio de los padres y no simplemente del lugar donde nace la persona. LEA TAMBIÉN Pero más allá del debate jurídico o la tendencia global, las consecuencias prácticas de haberse dado una decisión favorable a Trump serían enormes. Los investigadores estiman que alrededor de 250.000 niños nacidos cada año dejarían de obtener automáticamente la ciudadanía estadounidense de no haber sido salvaguardada por la Corte.Trump firmó la orden ejecutiva en el primer día de su segundo mandato en EE. UU. Foto:ARCHIVOY, a largo plazo, los efectos serían de mayor escala. Un estudio académico de Penn State University y el Migration Policy Institute proyectó que la eliminación de la ciudadanía por nacimiento podría aumentar en cerca de 2,7 millones la población sin estatus legal en EE. UU. para 2045. Muchos de ellos correrían el riesgo de convertirse en apátridas, es decir, personas que no son reconocidas como ciudadanas por ningún país.La situación sería especialmente compleja para los hijos de solicitantes de asilo, refugiados o inmigrantes provenientes de países con sistemas débiles de registro civil.Algunos analistas creen que el camino de los jueces que votaron en contra era inclinar a la Corte para buscar una fórmula intermedia como, por ejemplo, rechazar la orden ejecutiva en su forma actual, pero dejar abierta la posibilidad de futuras restricciones aprobadas por el Congreso.Sin ciudadanía, esos niños podrían enfrentar dificultades para obtener documentos de identidad, pasaportes, acceso a programas de salud pública, ayudas sociales y otros beneficios gubernamentales.Y el problema no termina allí. Durante las audiencias orales, varios magistrados expresaron preocupación por cómo funcionaría el sistema en la práctica.Los dolores de cabeza que traería el fin de la ciudadanía por nacimiento en EE. UU.El juez conservador Neil Gorsuch preguntó, por ejemplo, cómo determinarían las autoridades el 'domicilio' o la residencia permanente de los padres en millones de nacimientos al año.Por su parte, la jueza Ketanji Brown Jackson planteó si las mujeres embarazadas tendrían que someterse a investigaciones para acreditar el estatus migratorio de sus familias, mientras que Amy Coney Barrett preguntó qué ocurriría en casos en los que la identidad de los padres fuera desconocida.Las preguntas apuntan a un problema gigantesco. Actualmente, los hospitales registran nacimientos, no estatus migratorios. Si la ciudadanía deja de depender exclusivamente del lugar de nacimiento, las maternidades podrían verse obligadas a verificar los documentos migratorios de los padres, lo que las convertiría en una especie de extensión del aparato migratorio federal.La modificación marcaría un giro histórico en EE. UU. Foto:Registraduría.También surgirían interrogantes sobre quién tendría la responsabilidad final de certificar la ciudadanía entre hospitales, estados, agencias federales o tribunales.Algunos expertos advierten que incluso los ciudadanos estadounidenses podrían verse afectados. Si el certificado de nacimiento deja de ser suficiente para acreditar la ciudadanía, las personas podrían necesitar documentación adicional para solicitar pasaportes, beneficios del Seguro Social u otros trámites oficiales.Otra de las grandes incógnitas es el efecto en quienes ya obtuvieron la ciudadanía por nacimiento.Los jueces que no votaron a favor en decisión por la ciudadanía por nacimiento en EE. UU.El fallo de este martes reconoce que "los niños nacidos en los Estados Unidos de padres presentes de manera ilegal o temporal están 'sujetos a la jurisdicción'", por lo que "son ciudadanos desde el nacimiento en virtud de la cláusula de ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda"Y si bien la decisión no fue unánime, incluso jueces conservadores disintieron de la postura de Trump. Entre ellos, el juez Brett Kavanaugh quien no respaldó el decreto que eliminaría de facto la ciudadanía por nacimiento, pero disintió de la decisión final de la Corte Suprema, en parte, al no compartir la concepción maximalista de la cláusula de ciudadanía.Otros tres jueces considerados conservadores se opusieron al voto de la mayoría al no reconocer la ciudadanía por nacimiento "totalmente" automática.Y es que algunos analistas creen que el camino de estos jueces era inclinar a la Corte para buscar una fórmula intermedia como, por ejemplo, rechazar la orden ejecutiva en su forma actual, pero dejar abierta la posibilidad de futuras restricciones aprobadas por el Congreso.Otros especulan que lo que buscaban era diferenciar entre los hijos de inmigrantes indocumentados y los nacidos de personas con visas temporales.De momento, la decisión refrenda la historia constitucional estadounidense, pero expone cómo, más que un debate sobre inmigración, el caso obliga al país a responder qué significa ser estadounidense y quién tiene derecho a formar parte de la nación.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO – Washington@sergom68 Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










