El Parlamento andaluz ha tumbado la investidura de Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta con el rechazo de todos los partidos, excepto el PP, que este martes necesitaba una mayoría absoluta que no tiene a falta de dos escaños.

Moreno negocia un pacto de legislatura con la ultraderecha, pero Vox ha ordenado apurar las próximas 48 horas para que el barón popular -referente de la derecha moderada- asuma los mismos postulados que impusieron a sus compañeros en Extremadura, Aragón y Castilla y León: “Sí a la prioridad nacional, no al fanatismo climático”, le ha espetado el líder andaluz de la ultraderecha, Manuel Gavira.

Esas 48 horas son el plazo legal que estipula el reglamento de la Cámara para volver a someter a votación su investidura. Entonces le bastará la mayoría simple, es decir, que cuatro diputados de Vox se abstengan, pero el partido de Santiago Abascal ha dejado claro que no está aquí como mera comparsa ni para facilitar un Gobierno en solitario del PP: trabajan por el 'sí' y para eso exigen a Moreno un compromiso de máximos, “con plazos concretos y garantías de cumplimiento”. Y con el subrayado de la “prioridad nacional”, el sintagma antiinmmigrante que ya han colado a tres gobiernos autonómicos.