30 de junio, 2026 - 07h30Boris Cyrulnik es un psicólogo y neurólogo que analiza el tema de la resiliencia; recomiendo su libro Psicoterapia de Dios. Sus aportes resultan especialmente relevantes cuando las personas y sociedades atraviesan dificultades o triunfos. Es muy malo sufrir siempre fracasos, porque podría instalarse un sentimiento de indefensión permanente. Y es oportuno mirar hacia atrás y revisar el trayecto difícil que antecede al éxito. Los días anteriores, nuestra gente pasó de casi una depresión total a una euforia desbordante por el triunfo de la Selección frente a Alemania. Desde temprano los seguidores críticos mostraban una decepción con el posible resultado. Y al caer la tarde la gente se volcó a las calles a celebrar. Hasta políticos se emocionaron y decretaron un feriado imprevisto.Cuando la emoción se apacigüe quizá se reflexione sobre las consecuencias de suspender actividades públicas y privadas, y sin apasionamientos se analicen los pros y contras de aquella decisión. Como el pesimismo y la euforia desbordaron a los ecuatorianos, algunos negocios ofrecieron ofertas impresionantes “si la Tri ganaba a Alemania”. Queda ver si cumplieron su palabra. La palabra es la herramienta con la que construimos un resumen de nuestra vida. Por ejemplo, Gonzalo Plata, la estrella de la Tri, lee su pasado en un formato de agradecimiento a su familia por el amor y el respaldo que recibió. Es un triunfador nacido de las calles polvorientas de nuestro país, pero con una identidad construida en función de la resiliencia. Y en los diversos espacios se evidencia cómo fue construyendo una mirada aguda para aprovechar las oportunidades que la vida le brindó.Pero volvamos a Boris Cyrulnik. Para el autor, la triada palabra, memoria y emociones pueden ser tres ingredientes poderosos, cuyo terreno fértil puede dar buenos frutos si encuentra un entorno acogedor donde ubicarse. Pero nadie triunfa realmente solo. El entorno acogedor al que se refiere Cyrulnik es el grupo, el barrio, la familia, donde la mente encuentra un refugio, solidaridad y las circunstancias adecuadas para “reformular la memoria dolorosa”. De ahí la importancia de fortalecer afectos entre grupos, amigos, familia y comunidad. Los entornos protectores y favorecedores para el desarrollo humano no surgen espontáneamente; se construyen poco a poco y se sellan con la práctica de la confianza. Esos entornos se sostienen con actitudes culturales positivas, donde cada miembro fortalece su imagen de sí mismo y de su grupo. La confianza es la certeza de que nadie actuará exclusivamente en beneficio propio y que no aprovechará su posición para sacar ventaja de otros. Implica la valoración mutua y equivalente de la dignidad humana. De tal manera que palabra, memoria y emociones pueden canalizarse para construir escenarios culturales positivos. Aquello puede servir como lección para unir al Ecuador y dejar de oír a quienes siempre ha caracterizado un discurso de odio, división y enfrentamiento. Como se podrá deducir del pensamiento de Cyrulnik, los individuos y sociedades pueden cambiar los hechos dolorosos y usarlos como combustible para salir de la adversidad. (O)
Judith Pinos Montenegro: Palabra, memoria y emociones | Columnistas | Opinión
Palabra, memoria y emociones pueden canalizarse para construir escenarios culturales positivos.









