“Me pediste tiempo, te di tiempo. Pero a este pibe el miércoles se lo cargan. Hay que resolverlo porque no sale nada”, se quejó Patricia Bullrich cuando Karina Milei la llamó el jueves para consultarle por qué había hecho caer la sesión del Senado. La conversación selló el final de Manuel Adorni: después de esa charla, la secretaria de la Presidencia puso en movimiento los engranajes para echar al jefe de Gabinete. Bullrich celebró esa decisión como si hubiera sido propia y Diego Santilli, quien aguardaba hace semanas la decisión, se supo un paso más cerca de la Gobernación bonaerense. Y también festejó.
Karina Milei, Patricia Bullrich y Diego Santilli, los tres ganadores de la caída en desgracia de Adorni, están decididos a capitalizar la nueva etapa. Cada uno, a su manera, buscará instalar la idea de que el Gobierno recuperó el control de la agenda y que la energía política destinada a administrar la crisis estará puesta, a partir de ahora, en conseguir la reelección de Javier Milei.
Karina fue la primera en mover las fichas. No solo tomó la decisión de expulsar a Adorni cuando su hermano, el Presidente, todavía estaba de viaje en Madrid, sino que se encargó de tener listo el nuevo organigrama de la Jefatura de Gabinete para cuando Milei arribara a la Argentina. La elección de Santilli respondió a una necesidad política, pero también personal: el “Colo” aprendió a construir una relación de confianza con la hermana presidencial casi desde el principio de la gestión libertaria, cuando algunos dirigentes del PRO todavía discutían cómo pararse frente a Milei o, como su socio político Cristian Ritondo, apostaban al caballo de Santiago Caputo.















