Rafael Valera, consejero delegado de la gestora de fondos Buy & Hold, defiende que la inteligencia artificial (IA) no solo transformará sectores empresariales, sino que tendrá un impacto directo en las finanzas estatales al elevar la productividad de las administraciones y reducir costes estructurales. “Muchos trabajos del sector público se van a poder hacer con máquinas, con mayor productividad, y eso supone ahorro”, sostiene.En un entorno marcado por la incertidumbre sobre los tipos de interés, la volatilidad de los mercados y las dudas sobre el valor real de algunas tecnológicas, el gestor insiste en la importancia de mantener una visión a largo plazo y una asignación de activos equilibrada.El gestor participó esta semana en un nuevo Coffee Break organizado por CincoDías y EL PAÍS —un encuentro exclusivo con lectores suscriptores— en el que respondió, en un formato cercano y participativo, a preguntas sobre mercados, tipos de interés, inteligencia artificial y oportunidades de inversión. Durante la conversación, Valera abordó cuestiones como el impacto real de la IA en la economía, el papel de los fondos activos frente a los pasivos o los riesgos de determinadas valoraciones en Bolsa.Pregunta. ¿Está el mercado tecnológico sobrecalentado por la inteligencia artificial?Respuesta. Es muy difícil tener una visión clara porque el mercado está dando señales contradictorias. Por un lado, vemos caídas muy fuertes en compañías ligadas al ‘software’ o la consultoría tecnológica, incluso en empresas que siguen presentando buenos resultados. Por otro lado, la inversión fuerte se está concentrando en el hardware y los microchips. Eso indica que hay una transformación profunda, pero no está claro dónde está el valor. P. ¿Cómo están utilizando las grandes tecnológicas la deuda para financiar la IA?R. Las grandes compañías tecnológicas están aprovechando el entorno de tipos y el apetito inversor para emitir deuda a muy largo plazo, incluso a 30 o 50 años. Lo hacen con cupones en torno al 3% o 4%, lo que resulta muy atractivo para ellas teniendo en cuenta su rentabilidad sobre el capital. Además, muchas siguen teniendo caja neta, por lo que no están tensionando sus balances. Para el inversor también tiene sentido, porque hay pocos emisores de calidad a tan largo plazo. Es un encaje natural entre grandes emisores y grandes inversores institucionales, como las aseguradoras.P. ¿Qué impacto tendrá la IA sobre la economía real?R.Una de las grandes aplicaciones de la IA será la mejora de la productividad en la administración pública, algo que casi nadie comenta. Muchos funcionarios se jubilarán y no será necesario reemplazarlos en la misma medida, porque parte de su trabajo podrá automatizarse. Eso supondría un ahorro significativo en gasto público. Por tanto, la IA puede convertirse en una herramienta relevante para aliviar los problemas de endeudamiento de los Estados.P. ¿Qué sectores destacan en cuanto a rentabilidad por dividendo en la Bolsa española?R. Tradicionalmente, las eléctricas como Iberdrola destacan por su estabilidad y dividendos, y actualmente también lo hacen los bancos, que están en máximos de beneficios. A eso se suman algunas aseguradoras como Mapfre o energéticas como Repsol, que en determinados momentos han ofrecido rentabilidades por dividendo muy elevadas.P. ¿Es mejor invertir en fondos activos o pasivos en el contexto actual?R. En renta fija, claramente fondos activos. Aproximadamente la mitad de los gestores baten a los índices, y eso se debe en buena parte a que los índices de renta fija están mal construidos, ya que ponderan más a quien más deuda tiene, no necesariamente al mejor emisor. En renta variable es más discutible: hay estilos que han funcionado peor en los últimos años, lo que complica la elección. En cualquier caso, lo más importante es tener convicción y ser capaz de mantener las inversiones en el tiempo.P. ¿Qué rentabilidad debería esperar un inversor a largo plazo?R. Hay que ser realistas. Un 10% anual sostenido es prácticamente inalcanzable. En el largo plazo, lograr un 7% anual ya es una rentabilidad excelente, porque implica triplicar el capital en unos 15 años. Lo importante no es perseguir cifras extraordinarias, sino construir una cartera diversificada y mantenerla con disciplina.P. ¿Existe riesgo de nuevas caídas en la renta fija si suben los tipos?R. El gran ajuste ya se produjo cuando el mercado anticipó las subidas de tipos. Los movimientos posteriores tienen menos impacto directo en los precios. Donde sí hay efecto es en el sentimiento: subir tipos transmite prudencia, frena decisiones de inversión y puede afectar al crecimiento. Más que el movimiento en sí, lo relevante es el mensaje que se envía.P. ¿Es mejor invertir en letras del Tesoro o en fondos monetarios?R. Desde el punto de vista financiero y fiscal, el fondo suele ser más eficiente. Las letras tributan directamente por los intereses, mientras que en los fondos se difiere la tributación y se permite reinvertir el capital. Además, solo se paga por la parte que se rescata, lo que genera un efecto de capitalización más favorable a medio plazo.P. ¿Puede la renta fija competir en rentabilidad con la renta variable?R. En general, no, pero ofrece algo distinto: estabilidad. Una cartera de renta fija puede lograr retornos moderados con volatilidad muy baja, frente a la bolsa, que ofrece mayor rentabilidad a costa de más riesgo. Depende del perfil del inversor. Para quien busca certidumbre, la renta fija sigue siendo una pieza fundamental.P. ¿Cómo debe interpretar el inversor las caídas puntuales del mercado?R. Con normalidad. Una caída del 2% no significa nada relevante en un contexto de subidas acumuladas. Los mercados no se mueven en línea recta. Si una corrección puntual genera inquietud, probablemente el inversor no está cómodo con el nivel de riesgo que ha asumido. La clave es mantener una visión de largo plazo y no reaccionar de forma impulsiva.P. ¿Qué opinión le merece la salida a Bolsa de SpaceX?R. Muchas de estas operaciones parecen desconectadas de la realidad financiera. Empresas con pérdidas y modelos aún por consolidar alcanzan valoraciones extraordinarias. Se puede invertir en compañías que no ganan dinero si hay visibilidad clara de que lo harán, pero no cuando todo se basa en expectativas difíciles de cuantificar. En esos casos, se entra más en el terreno de capital riesgo que en el de la inversión tradicional.P. ¿Se puede invertir en la inteligencia artificial a través de bonos?R. Sí, aunque de forma indirecta. Una vía es financiar empresas que invierten en tecnología, como algunos conglomerados que toman participaciones en compañías tecnológicas. Es una forma de exponerse al sector con menor volatilidad que la renta variable, aunque también con menor potencial de revalorización. Un buen ejemplo son los bonos de la firma japonesa Softbank.
Valera (Buy & Hold): “La IA puede ayudar a reducir el déficit público”
El gestor analiza el impacto de la inteligencia artificial, alerta sobre la incertidumbre en Bolsa y reivindica una inversión paciente y diversificada









