Antes de estudiar odontología, Carlos García-Fajardo fue médico, y esa vocación tiñó todo su recorrido profesional. Su padre y su abuelo eran médicos odontólogos y él recibió el testigo para encargarse de la clínica familiar en A Coruña, donde nació. Se especializó en cirugía oral, implantología y dolor orofacial (de la cara y maxilares). Después de tres décadas atendiendo, a sus 64 años está enfocado en la docencia y la divulgación. Aboga por reducir el abuso de antibióticos innecesarios en las clínicas odontológicas e intenta explicar por qué su efecto es nocivo para la salud pública mundial. Con ese fin, publicó el último de sus tres libros en 2024, en el que se propuso “plasmar en 500 páginas todos los errores de hábitos y protocolos que se cometen en las clínicas” y contrastarlos con la bibliografía científica disponible de todo el mundo. García-Fajardo admite tener la deformación profesional de analizarles los dientes a todos al conversar. Pregunta. ¿Cuál es el error más grave que ve en las clínicas?Respuesta. El más grave o el que tiene más repercusión en salud pública mundial es el abuso y el mal uso de los antibióticos por parte de los odontólogos. De cada 10 antibióticos que se recetan en las clínicas odontológicas, solamente uno y medio serían realmente necesarios. Ocho y medio son inútiles, pero lo que es peor, perjudiciales. Hay un abuso colosal y una prescripción compulsiva. ¿Qué tipo de explicación racional, ya no digo científica, hay para darle [al paciente] un antibiótico cuando no tiene ninguna infección por si acaso la tiene? Es una falta de rigor científico absoluto. P. ¿Por qué es perjudicial?R. El problema de los antibióticos es que tienen tres efectos. A corto plazo, diarreas, trastornos gastrointestinales o incluso hongos vaginales o en la cavidad oral. También, es muy raro, pero puede ocurrir un shock anafiláctico y el paciente, si es alérgico, se puede morir. A mediano plazo, causa una inmunodepresión, porque los antibióticos afectan al microbioma del intestino grueso y allí se cuece el 80% del sistema inmunitario humano. El antibiótico barre estos microorganismos beneficiosos para la salud que están en el intestino grueso, en la piel y la cavidad oral. Una vez que el paciente deja de tomarlos, es más vulnerable a las infecciones, porque tiene el sistema inmunitario deprimido. El más grave de los efectos, de largo plazo, lo ha puesto de manifiesto la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dice que en el año 2050, el abuso de antibióticos será la primera causa de muerte en el mundo. Las bacterias se hacen resistentes y es un problema de salud pública.P. ¿Cuál es el motivo de tanta prescripción? ¿Hay una corriente profesional que esté a favor?R. Desgraciadamente, es un problema de ignorancia y de falta de formación. No es que sean negacionistas ni nada. Un compañero mío, que es profesor en una universidad privada de Periodoncia, cuando le pregunté por qué daba antibióticos, me contestó que era porque se sentía más seguro. En la encuesta que hicimos hace cuatro años a más de 30 odontólogos, ni uno solo me hizo referencia a una publicación médica basada en evidencia y sin conflicto de intereses. Todos hablaban de “me quiero curar en salud”, “me da miedo”, “es lo que hace todo el mundo”. Esto no es un argumento científico para cometer una mala praxis. P. Lo llama directamente mala praxis.R. Mala praxis se define como una mala gestión por acción o por omisión en la obtención de un diagnóstico o en la prescripción de medicación en el paciente que resulta en daño o sufrimiento innecesario. Si le das a un paciente un antibiótico sin necesidad, podría recurrir a un litigio o una denuncia porque estás haciendo una prescripción de medicación en el cuerpo que resulta en daño o sufrimiento innecesario. La palabra es innecesario.P. ¿Por qué son innecesarios?R. Una buena profilaxis oral a base de tener la cavidad oral muy aséptica con clorhexidina y con otra serie de pautas es mucho más eficiente. ¿Qué hacen los dentistas cuando llega un paciente al que le han extraído una muela y a los dos días viene con un dolor enorme porque se le ha metido comida? Le dan antibióticos. ¿Cómo puedes pensar que un antibiótico te va a sacar un trozo de garbanzo de dentro del maxilar? Lo que tienes que hacer es limpiar y taparlo con un coágulo de sangre. P. ¿Cuándo sí tendría sentido recetarlos?R. Los antibióticos están indicados en cirugías limpias si el paciente está muy inmunodeprimido. Y en cirugías muy contaminadas podrían estar indicados, pero yo tampoco los doy. De cada 10 pacientes que vienen a hacer cirugía, puedo dar antibiótico a uno. El mejor antibiótico para una extracción es asegurarse de que queda un coágulo de sangre tapando el hueco que deja la muela. Y el mejor antibiótico que hay para poner un implante estéril es mantener todo estéril. La paradoja es que la odontología es la especialidad sanitaria que menos antibióticos tendría que prescribir, porque afortunadamente casi todas las infecciones las puede revertir haciendo una intervención terapéutica. Por ejemplo, un absceso en un diente: puedes hacer una apertura para que drene el pus o, si tienes una caries, puedes hacer una endodoncia. P. ¿Entonces quién difunde su prescripción innecesaria?R. La desinformación puede venir por parte de los profesores, pero tampoco se lo achaco a ellos; el alumno debería formarse y leer artículos científicos, lo que dice la Agencia Española de Medicamentos. No se puede estar formado de manera sólida asistiendo solamente a congresos patrocinados por la industria, leyendo informes de las empresas farmacéuticas y proveedores de instrumental médico o por vídeos. Es obligatorio el estudio de publicaciones sin conflicto de intereses. No es normal que la mayoría de los ensayos clínicos y artículos científicos estén subvencionados y pagados por la industria, también los congresos. Es una de las grandes anomalías que hay en este mundo.P. ¿Qué recomienda para conseguir un cambio?R. En vista de que los dentistas no acaban de concienciarse, la solución que veo es que sean los propios pacientes los que pregunten: “¿Por qué me das antibióticos, si me has hecho un implante que se supone que el hueso, tus guantes, todo está estéril?”. Si se contamina por culpa de una mala cicatrización, el antibiótico no va a hacer nada. Que el paciente filtre, que se niegue a que le den antibióticos que le van a sentar mal y hacer más perjuicio que beneficio. P. ¿Se está haciendo algo al respecto?R. En atención primaria hicieron campañas para que dejasen de recetar antibióticos cuando no eran necesarios, para infecciones víricas o para infecciones banales, y hubo un descenso importante. En odontología se están haciendo pequeñas campañas por parte del Consejo General de Dentistas, las administraciones, el Ministerio de Sanidad, pero es insuficiente.P. En el libro recomienda no usar cepillos eléctricos. ¿Por qué?R. Están absolutamente contraindicados en un montón de pacientes con un fenotipo específico en las encías. Hay gente que tiene un tipo de encía muy fina que utiliza el cepillo eléctrico y se produce unas lesiones irreversibles de retracciones en la encía y abrasiones en el diente. Nos han colado que el cepillo eléctrico es una maravilla y el cepillo manual es la mejor técnica de cepillado.
Carlos García-Fajardo, odontólogo: “Hay un abuso colosal y una prescripción compulsiva de antibióticos”
El especialista advierte del peligro para la salud pública del exceso de medicamentos que recetan sus colegas sin justificación científica










