La cúpula directiva de Indra se verá este martes con los accionistas de la compañía, después de un último año de turbulencias, salidas y cambios estratégicos en la cotizada del Ibex 35. Para empezar, ni siquiera estarán el mismo presidente y consejero delegado que el año pasado dieron la cara frente a los dueños de la empresa. Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos dejaron sus respectivos puestos en Indra tras la crisis de gobernanza vivida desde principios de año, por la marcha atrás de Moncloa respecto a la integración entre la tecnológica y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa de la familia Escribano, por el conflicto de interés que acarreaba.La fusión con EM&E representaba, en la junta celebrada hace un año, la punta de lanza de los planes de Indra para convertirse en el referente de la industria militar terrestre nacional en pleno bum militar europeo —justo un día antes de dicha junta, tuvo lugar la famosa cumbre de la OTAN en La Haya en la que todos los socios, excepto España, se comprometieron a aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB—. En ese entonces, se acababa de acordar además la creación de una comisión ad hoc para estudiar el conflicto de interés que suscitaba la operación con EM&E. Finalmente, y pese a que ese misma comisión emitió un informe en diciembre en el que se aseguraba que la integración “era coherente” con la estrategia de Indra —el consejo lo aprobó por unanimidad—, los Escribano se salieron de la mesa de negociación en marzo tras una misiva de la Sociedad de Participaciones Industriales (SEPI) en la que pedía la salida de Escribano antes de seguir adelante. Ángel Escribano solo aguantó un par de semanas más como presidente y presentó su dimisión en plena Semana Santa. Ángel Simón fue elegido como nuevo presidente horas más tarde en la madrugada del miércoles al jueves santo.De los Mozos, por su parte, pareció salir con vida de la crisis de gobernanza, pero en mayo Indra anunció que no renovaría en el cargo. Su sustituto, Josep Maria Recasens, otro hombre venido del mundo Renault, ha vivido un proceso acelerado de aprendizaje sobre Indra en las últimas dos semanas con reuniones con todas las áreas de la empresa y sus respectivos jefes. En su despedida de Anfac, la patronal de fabricantes de coches que presidió hasta el 19 de junio, señaló frente a la prensa que ese era su last dance (último baile, en español) en el motor. Este martes, tendrá su first dance en defensa con la incertidumbre de saber que un posible cambio de inquilinos en La Moncloa podría abocarlo a un mandato corto. A pesar de la inestabilidad, el valor de la acción de Indra se ha revalorizado un 47% (hasta los 48,10 euros al cierre de los mercados este lunes) respecto a cómo cerró el día anterior a la junta de 2025, aunque se mantiene lejos de los máximos que tocó en marzo de este año cuando superó los 64 euros. Habrá que ver cuál es el nivel de apoyo que reciben tanto Simón como Recasens por parte de los accionistas, después de que el año pasado Escribano fuese ratificado con el 98,49% de los votos.De una fusión a una ‘joint venture’Otro de los grandes contrastes respecto a la junta de accionistas del año pasado es que se ha pasado de hablar de una fusión con EM&E a la creación de una joint venture con Santa Bárbara, la filial española de la estadounidense General Dynamics, con la que Escribano mantuvo un agrio enfrentamiento durante su presidencia, que incluso llegó a los tribunales —Santa Bárbara presentó dos recursos ante el Supremo y la Audiencia Nacional contra los megacontratos de artillería y sus respectivas ayudas públicas, que el Gobierno adjudicó el año pasado a Indra y EM&E. De momento, siguen su curso—. Ambas compañías analizan ahora dejar el enfrentamiento a un lado y aunar sus capacidades en un único referente nacional de la industria militar terrestre española, para dar respuesta no solo a los contratos nacionales, sino también para competir por grandes contratos en Europa. “Se están produciendo conversaciones con Indra con el propósito de unir al sector, generar sinergias y aprovechar todas las capacidades industriales y tecnológicas existentes en España (...) Confiamos en el resultado de las gestiones que se están realizando”, señalaron fuentes de Santa Bárbara días antes de que este medio informara que los planes pasaban por la creación de una empresa conjunta.Cambios en el accionariado y en el consejoOtra de las grandes diferencias estará del otro lado de la sala en la que se celebrará el consejo. El accionariado de la compañía también ha cambiado sustancialmente, sobre todo a raíz de la salida de los Escribano del capital. El año pasado, la familia contaba con un 14,3% de los títulos de Indra, lo que les situaba como el segundo mayor accionista (solo por detrás de la SEPI, que tenía y tiene el 28%) y les daba derecho a dos asientos en el consejo: además del propio presidente, también estaba como consejero dominical Javier Escribano, su hermano, presidente de EM&E. Tras la venta de ese porcentaje, no afloró ningún accionista relevante nuevo.Amber Capital, máximo accionista del Grupo Prisa, editor de CincoDías y EL PAÍS, se mantiene como el cuarto accionista de Indra con algo más del 7%, después de reducir un 2% su participación en febrero, posición que ha vuelto a recuperar. La firma vasca Sapa mantuvo su 7,94%, lo que le permite ser hoy el segundo accionista de la compañía.Por último, el consejo ha sufrido otros cambios más allá del CEO y el presidente. Respecto a la última junta, se han sumado María Aránzazu Díaz-Lladó y Teresa Busto como consejeras independientes; mientras que Magdalena Jacoba Bertram ha sido la elegida por Amber para sustituir a Pablo Jiménez de Parga. En este tiempo, también han abandonado el consejo de Indra las independientes Ángeles Santamaría, Olga San Jacinto y Coloma Armero. Con todos estos ingredientes, una fuente empresarial cercana a Indra resume lo que significa esta junta: “Es un punto y aparte. A partir del martes [hoy], comienza una nueva etapa”.