El 21 de mayo de 2021, hace cinco años, el presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, cesó como presidente de la empresa tras seis años en el cargo. Ese viernes por la tarde, ya con el mercado cerrado, pocos podrían imaginar que en menos de cinco años, por la empresa de tecnología y defensa iban a pasar además de Abril-Martorell, otros tres presidentes: Marc Murtra, Ángel Escribano y Ángel Simón. Los cambios al más alto nivel no solo han afectado a la presidencia, también a los máximos gestores y primeros ejecutivos de la empresa de más de 60.000 empleados. En abril de 2022, hace cuatro años, Cristina Ruiz abandonaba la firma y dejaba como único CEO a Ignacio Mataix. No le quedaría mucho tiempo más. En marzo de 2023, Mataix también salía de Indra. Su sustituto, José Vicente de los Mozos, llegó el 18 de mayo de 2023 y el 18 de mayo de 2026, Indra comunicó que su mandato concluirá el 30 de junio de este año. Poco más de tres años. La firma ya ha abierto un proceso de búsqueda de un nuevo consejero delegado que se presentará en las próximas fechas.Entretanto, una figura más inusual en la cúpula de las empresas también cesó. El 20 de mayo de 2025, hace justo un año, salió Luis Abril, director general de la división de tecnología con categoría de consejero ejecutivo. Pese a los incesantes cambios en la gobernanza, a la empresa no le ha ido mal. El 21 de mayo de 2021 cotizaba en 7,65 euros por acción y este martes cerró en más de 50 euros por título. En el primer trimestre de 2021, la compañía ganó 22,3 millones de euros. De enero a marzo de 2026 obtuvo unos beneficios de 76 millones de euros. Tampoco le ha ido mal en lo económico a algunos de los anteriores gestores que han pasado por los puestos de máxima responsabilidad. Ignacio Mataix cobró una indemnización por cese en acciones de Indra por valor de 10 millones de euros, otros cinco millones en títulos se embolsó Cristina Ruiz y otro tanto Luis Abril, que al anterior bonus sumaría su indemnización por cese.Cesan diez consejeros desde 2022Además de presidentes y consejeros delegados, un capítulo aparte merecen los movimientos en la cúpula desde 2021. Todos los consejeros independientes cambiaron en 2022. De ese año, sólo se mantienen en la actualidad dos consejeros dominicales elegidos por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista, que se reforzó en el capital hace cuatro años hasta el 28%. En 2019 fueron nombrados Miguel Sebastián y Antonio Cueva, que hoy siguen en la firma. El resto son más recientes. Para la junta de 2022, cesaron los independientes Alberto Terol, Carmen Aquerreta, Ana de Pro, Enrique de Leyva, Carmen Torremocha e Ignacio Martín. Todos ellos eran considerados próximos al anterior presidente. El consejo que se formó entonces también ha variado en estos cuatro años. En 2025 se fueron o forzaron su cese los independientes Francisco Javier García Sanz, Ángeles Santamaría, Olga San Jacinto y Coloma Armero.A los diez consejeros que han salido de Indra en estos años hay que sumar un reguero de altos cargos que componían los diferentes organigramas. La empresa, además, se ha transformado. De una compañía de tecnología ha mutado en un grupo enfocado también en defensa, espacio o tráfico aéreo.Con esta situación, algunos expertos en gobierno corporativo están levantado la voz. Uno de los más críticos en los últimos años ha sido Corporance, el principal asesor de voto para las juntas de accionistas en España. Su fundador y director general, Juan Prieto, destaca varios problemas: “El baile de consejeros independientes, sin que pase nada, la insistencia en una presidencia ejecutiva sin separación de poderes, el cambio de estrategia en interés de algunos accionistas, el desprecio a la independencia del consejo y a la mayoría de los inversores en la junta general”.La cuestión ha escalado a nivel político. El Ejecutivo se desmarca oficialmente de los ceses. Pero la Comisión de Seguridad Nacional del Congreso de los Diputados ha convocado el próximo 9 de junio al director de la Oficina de Asuntos Económicos en la Moncloa, Manuel de la Rocha, y a la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, para que den explicaciones sobre la situación de Indra, tras no comparecer el pasado 28 de abril.Ahora se espera que algunos de los principales problemas de gobernanza desaparezcan. El que más resonaba en el último año era el conflicto de interés con la operación de adquisición de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), ya que la firma es propiedad de los hermanos Escribano, que ostentaban la presidencia de la empresa y eran el mayor accionista privado de la firma con el 14,3% del capital social. La marcha de Escribano y la venta de sus acciones en la tecnológica despeja cualquier conflicto de interés y allana la operación. Tanto es así que la comisión ad hoc creada por Indra para cumplir con la gobernanza y evitar dicho conflicto de interés fue disuelta al desaparecer el objeto de la misma. La salida de los Escribano, unida a la marcha de De los Mozos, facilita a la SEPI controlar el consejo de la compañía. Las fuentes consultadas y próximas a Moncloa que conocen la problemática de la empresa esperan que con la llegada de Ángel Simón se enfríen los conflictos en la cúpula de la firma y se inicie un periodo de estabilidad en una compañía que está llamada a ser el campeón nacional del sector de la defensa. El Gobierno quiere que Indra sea una empresa tractora que movilice actividad gracias a los más de 7.300 millones de euros que ha adjudicado el Ministerio de Defensa a la firma para que modernice el ejército de tierra. La compañía tiene un gran reto por delante si quiere competir a nivel internacional con gigantes del sector como la italiana Leonardo, la francesa Thales, la alemana Rheinmetall o la estadounidense Lockheed Martin. Todas ellas buscan acaparar los principales contratos de defensa que están por desarrollarse en vista de la elevada inestabilidad geopolítica mundial y el compromiso de gasto de los países socios de la OTAN.
Indra suma cuatro presidentes y cuatro consejeros delegados en cinco años tras el relevo de De los Mozos
La compañía de más de 62.000 trabajadores se ha instalado en una incesante sustitución de los más altos mandos que la dirigen desde 2021












