La paz está lejos de instalarse en el devastado sur de Líbano, donde el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mantiene una ofensiva que ya va camino de cumplir cuatro meses, en los que sus bombas han matado a más de 4.200 personas y desplazado a más de un millón, según cifras del Ministerio de Sanidad libanés. Ni siquiera el reciente acuerdo marco que Israel firmó el viernes con el Gobierno libanés, mediado por Estados Unidos y cuyo primer artículo reza “Israel y Líbano declaran por la presente su intención de poner fin de manera definitiva al conflicto”, ha permitido dar un pequeño alivio a la población libanesa o aferrarse a la esperanza de que se había alcanzado algún tipo de solución, puesto que en el terreno los bombardeos israelíes han continuado pese a la firma del acuerdo.Según han informado medios árabes, los drones y la artillería israelíes han golpeado desde la firma de este acuerdo ciudades libanesas como Mayfadoun, Taybe, Hadatha y Nabatiyeh. Esta última es una de las urbes más importantes del sur de Líbano y las tropas israelíes llevan semanas intentando consolidar sus posiciones en torno a ella en la que es hasta ahora la invasión más profunda de este ejército en el país árabe en décadas. Netanyahu ha justificado estos últimos ataques asegurando que con ellos está combatiendo a la milicia libanesa Hezbolá y a su infraestructura militar.Además, durante la noche del domingo, el primer ministro israelí, en un intento de mostrar unidad, aseguró en un comunicado difundido por su oficina que había informado previamente al Gobierno libanés y a Estados Unidos antes de volar un túnel subterráneo en el que supuestamente la milicia proiraní escondía armas.“Los comandantes y combatientes del ejército permanecerán en la zona de seguridad del sur de Líbano y continuarán destruyendo la infraestructura terrorista, eliminando las amenazas de las comunidades del norte y velando por la seguridad de los ciudadanos israelíes”, agregó Netanyahu en el comunicado, que también firmó su ministro de Defensa, Israel Katz. En cualquier caso, hay escepticismo en que un nuevo acuerdo con apellido “de paz” pueda frenar a Netanyahu en Líbano, teniendo en cuenta que ha violado repetidamente los últimos altos el fuego anunciados por Estados Unidos, incluso cuando eso ha puesto en riesgo las negociaciones con Irán.Y de lo que se ha encargado el primer ministro es de intentar capitalizar el acuerdo como un éxito político, cocinado en varias rondas de conversaciones en Washington, sin la participación de Hezbolá. La misma noche del viernes lo presentó como “una victoria” para Israel y “un golpe duro” para Irán.“Esto también es un golpe importante para Irán. Irán está tratando de obligarnos a retirarnos por la fuerza del sur de Líbano. Y en efecto, Israel, Líbano y Estados Unidos les están diciendo que esto no es asunto suyo”, dijo Netanyahu.El resultado es un texto ambiguo de 14 puntos que no deja claro cómo y cuándo se va a producir la retirada de las tropas israelíes. Solo recoge que recoge que será una salida “gradual” y condicionada al desarme de la milicia proiraní, que ya ha dicho que rechaza el acuerdo y que no va a implementarlo, a no ser que el ejército libanés busque una guerra civil. “Israel y Líbano han firmado varios acuerdos en el pasado y todos ellos han fracasado. Aquí hay que tener en cuenta que es un acuerdo entre dos Estados que no tienen un conflicto activo; el conflicto está con Hezbolá”, explica a EL PAÍS el analista político Tal Elovits.En el acuerdo no hay fechas, ni plazos, ni más detalles sobre la salida de las tropas israelíes, que es al fin y al cabo el punto más importante del documento. Este solo recoge que, antes de la salida gradual, las tropas israelíes darán paso en dos “zonas piloto” al ejército libanés. Sin embargo, este lunes, oficiales de las fuerzas armadas indicaron al periódico israelí Haaretz que, de momento, la orden para las tropas es permanecer.“No hay que esperar con ansias para saber cuál será el próximo lugar del que Israel se retirará en Líbano porque no sucederá hasta que Hezbolá sea desarmado. No tenemos ambiciones territoriales en Líbano, pero hasta que Hezbolá no sea desarmado, no nos retiraremos ni un milímetro”, advirtió este lunes Katz.El canal 12 israelí publicó el domingo pasado que en el acuerdo hay un anexo de seguridad clasificado, a petición del Gobierno libanés, que incluye la plena libertad de las fuerzas israelíes para actuar y que su retirada no será automática, lo que presagia que las bombas seguirán cayendo en una zona que lleva sufriendo ataques prácticamente a diario desde hace casi cuatro meses.
Netanyahu mantiene la ofensiva sobre Líbano pese a la firma de un nuevo acuerdo de paz
La artillería y los drones israelíes continúan castigando el sur del país, devastado tras casi cuatro meses de ataques diarios










