EntrevistaCarlos Francisco Fernández, presidente de Asinfar, asegura que garantizar el acceso oportuno a los fármacos debe convertirse en una prioridad.Según Asinfar, el país produce la totalidad de los medicamentos básicos, mientras que cerca del 90 % de los pacientes reporta dificultades para recibirlos oportunamente. Foto: iStock / EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD30.06.2026 02:05 Actualizado: 30.06.2026 02:05
La salud ocupa uno de los primeros lugares entre las preocupaciones de los colombianos. Las dificultades para acceder oportunamente a consultas, procedimientos, cirugías, exámenes diagnósticos y medicamentos han convertido el derecho a la salud en una de las principales exigencias ciudadanas. El nuevo gobierno tendrá el desafío de recuperar la capacidad de respuesta del sistema y de impulsar una conversación sobre el aporte que sectores estratégicos pueden hacer para fortalecer la salud y el desarrollo del país. Uno de ellos es la industria farmacéutica nacional. LEA TAMBIÉN Carlos Francisco Fernández Rincón, presidente ejecutivo de la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar), plantea una visión que trasciende el abastecimiento de medicamentos y propone entender la política farmacéutica como un componente esencial de la política de salud, la seguridad sanitaria y la reindustrialización del país. “La verdadera prueba de un sistema de salud se da cuando los pacientes llegan a la farmacia a reclamar sus medicamentos”, señala el directivo gremial.Asinfar agremia a algunos de los más grandes actores de la industria farmacéutica en el país. Foto:Asinfar¿Cuál considera que es hoy el principal problema de la salud en Colombia?La salud es un derecho fundamental. El principal desafío consiste en garantizar que ese derecho pueda ejercerse efectivamente. Hoy miles de colombianos encuentran dificultades para acceder oportunamente a consultas, procedimientos, cirugías, exámenes diagnósticos, programas de promoción y prevención, dispositivos médicos y medicamentos. La organización, la financiación y la gestión del sistema son responsabilidades institucionales; no pueden trasladarse a los pacientes. Ellos solo esperan recibir una atención oportuna, continua y de calidad. Estamos hablando de un derecho que se viola sistemáticamente. Recuperar esa capacidad de respuesta debería ser una prioridad para el nuevo gobierno.¿Qué papel desempeñan los medicamentos dentro de esa realidad?Un papel central. El pleno suministro de medicamentos constituye una de las expresiones más concretas del derecho a la salud. Un estudio reciente de la Defensoría del Pueblo encontró que cerca del 90 % de las personas consultadas manifestó dificultades para acceder a sus medicamentos. Además, y de acuerdo con el mismo informe, alrededor del 66 % de los fármacos no entregados corresponden a medicamentos básicos y de uso crónico, precisamente aquellos que produce la industria nacional. Esto demuestra que el problema no radica en la capacidad de producción, sino en la forma como el sistema organiza el abastecimiento y garantiza que los tratamientos lleguen oportunamente a quienes los necesitan. LEA TAMBIÉN Si usted dice que Colombia produce la casi totalidad de los medicamentos básicos que consume, ¿entonces por qué persisten estos problemas?En efecto, la industria farmacéutica nacional produce entre el 60 % y el 80 % de las unidades de medicamentos consumidas en Colombia y fabrica la totalidad de los medicamentos básicos. Pero las dificultades aparecen cuando fallan la planeación, la coordinación entre los actores, la calidad de la información, la logística, los mecanismos de abastecimiento y la oportunidad en los pagos. Cuando esas variables no funcionan adecuadamente, el paciente termina asumiendo las consecuencias.Si eso es claro, ¿cuáles deberían ser entonces las primeras prioridades del nuevo gobierno?El primer reto será recuperar la confianza de los ciudadanos en la capacidad del sistema para responder oportunamente. Para lograrlo será necesario fortalecer la planeación, mejorar los sistemas de información, consolidar reglas claras para el abastecimiento y promover una mayor coordinación entre todos los actores. Que los medicamentos lleguen a tiempo es una de las formas más concretas de recuperar esa confianza.¿Qué decisiones podrían adoptarse en el corto plazo?Existen múltiples oportunidades de mejora. Por ejemplo: se pueden optimizar los mecanismos de compra, fortalecer la información para anticipar necesidades, mejorar la coordinación institucional y aprovechar plenamente la capacidad instalada de la industria nacional, que no es poca. Y por supuesto utilizar la fortaleza de las redes de prestadores para la entrega efectiva de medicamentos, inmediatamente después de que se recibe la receta. No todas las soluciones requieren nuevas leyes. En muchas ocasiones, una buena gestión produce resultados tan importantes como una gran reforma.Carlos Francisco Fernández, presidente de Asinfar. Foto:archivo el tiempo¿Qué debería conocer el nuevo gobierno sobre la industria farmacéutica nacional?Que se trata de mucho más que un proveedor de medicamentos. Es un sector estratégico para Colombia. Fabrica la totalidad de los medicamentos básicos (esenciales) que necesita el país y participa en un mercado que bordea los 32,5 billones de pesos anuales. Genera empleo altamente calificado, impulsa la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico, atrae inversión y contribuye a contener el crecimiento del gasto farmacéutico mediante la producción de medicamentos de calidad, a precios competitivos. Fortalecer este sector significa también atenuar las importaciones, mejorar la balanza comercial y fortalecer la salud y la seguridad sanitaria.¿Por qué insiste en hablar de reindustrialización?En el sector farmacéutico, el país ha tenido un proceso de desindustrialización desde fines de la década de los 90. De más de 200 plantas de producción de medicamentos, el país cayó a menos de la mitad. Hoy cuenta con 97 plantas certificadas internacionalmente, que fabrican fármacos con calidad reconocida en la región y los más rigurosos procesos. Todo esto se ha logrado sin mayores apoyos institucionales. Si se estimulara más este sector, con incentivos para la inversión, la investigación, la innovación y la seguridad jurídica para la distribución, este país podría alcanzar el liderazgo que se avizora en la región. Solo se requiere voluntad política. La pandemia dejó una lección que no conviene olvidar: los países que preservan capacidades productivas estratégicas responden mejor a las crisis. Es claro que nuestra industria no puede producir todos los medicamentos; el reto es ampliar la fabricación de manera sostenida, con la máxima calidad. LEA TAMBIÉN El gremio sostiene que la crisis de abastecimiento no se origina en la producción. Foto:iStock¿Qué más puede aportar la industria farmacéutica nacional?Puede aportar, además, investigación, innovación, transferencia tecnológica, desarrollo científico, formación de talento humano altamente calificado y encadenamientos productivos de alto valor agregado. También puede contribuir al fortalecimiento de una economía basada en el conocimiento y a consolidar la seguridad sanitaria. De igual modo, análisis sectoriales rigurosos, que están disponibles para aportar a la discusión.¿Y en materia regulatoria?Ese tema es fundamental, dado que todo cruza por evaluaciones de alto nivel, ágiles y pertinentes, en cabeza de una agencia regulatoria sólida. De ahí que la modernización regulatoria constituye una condición indispensable para mejorar el acceso, la competitividad y la innovación. La transformación digital del INVIMA, la simplificación de trámites, la trazabilidad de los procesos y el fortalecimiento institucional representan avances necesarios. Herramientas como InvimÁgil muestran que es posible avanzar simultáneamente en eficiencia regulatoria y en mejores condiciones para los pacientes y el sector productivo.¿Cuál debería ser el gran objetivo del nuevo gobierno en materia farmacéutica?Que ningún colombiano deje de recibir oportunamente un medicamento por fallas evitables del sistema. Al mismo tiempo, el país tiene la oportunidad de consolidar una política farmacéutica que reconozca el carácter estratégico de la industria nacional para la salud, la seguridad sanitaria, la innovación y el desarrollo productivo. Fortalecer este ecosistema significa mejorar el acceso de los pacientes, impulsar la investigación, promover la reindustrialización y aumentar la capacidad del país para responder a los desafíos presentes y futuros. ASINFAR está dispuesta a aportar su experiencia técnica para construir, junto con el nuevo gobierno, una agenda orientada al acceso oportuno, la innovación y el fortalecimiento de la industria farmacéutica nacional.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








