OpiniónLa cultura puede promover encuentros entre aquellos que piensan diferente. Y en un país tan polarizado, solo este sería ya un servicio invaluable.29.06.2026 23:01 Actualizado: 29.06.2026 23:01 Subvalorada —cuando no menospreciada— por casi todos los gobernantes, la cultura reclama un espacio protagónico en la actualidad del país.Ha habido excepciones célebres, como las de Belisario Betancur y Ernesto Samper; este último, en cuyo gobierno nació el ministerio del ramo. Pero lo cierto es que muchos mandatarios —nacionales y locales— simplemente se han valido de ella para cuadrar cuentas en los gabinetes, para posar de inclusivos, para tener contentos a muchos de los que tienen desdén por la política.Decíamos que la cultura hace rato tiene la mano levantada, hace rato reclama atención, y lo curioso es que no lo hace desde la vanidad ni para alimentar el ego de los artistas, sino quizás porque siente que su presencia y su protagonismo resultan indispensables para ayudar al país a resolver algunos de sus problemas fundamentales.Y tal vez el más hondo y sentido de todos es el de esa intolerancia que tantas veces y en tantos lugares nos ha llevado a matarnos por la imposibilidad de aceptar que podemos pensar diferente, estar en desacuerdo y convivir. Que podemos debatir pacíficamente. Que incluso podemos enriquecer el discurso y ampliar el panorama al escuchar respetuosamente las posiciones ajenas, y aceptar que quizás tengan elementos valiosos para rescatar; aun para replicar.La cultura no es un adorno: es, en el sentido más amplio, aquello que nos define, aquello que nos da sentido, que condensa nuestras tradicionesLa cultura, sin duda alguna, puede promover encuentros entre aquellos que piensan diferente. Y en un país tan polarizado como Colombia, solo este sería ya un servicio invaluable.La cultura es mucho más que una banda de pueblo que interpreta pasillos. Y sirve para mucho más que ponerle la nota de color a un consejo de ministros celebrado en alguna región apartada. La cultura no es un adorno: es, en el sentido más amplio, aquello que nos define, aquello que nos da sentido, que condensa nuestras tradiciones. Por lo tanto, aquello que ayuda a explicar por qué somos como somos.Es cierto, también alude al conjunto de manifestaciones artísticas que forman parte de nuestra identidad, que nos permiten celebrar la vida y que exponen una Colombia capaz de dejar en segundo plano el país manchado por el narcotráfico y la corrupción, capaz de remplazar íconos perversos como Pablo Escobar o ‘Tirofijo’ por artistas y creadores de los cuales nos podemos sentir realmente orgullosos.Por eso, la cultura pide la palabra en este momento crucial.FERNANDO QUIROZ Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
La cultura pide la palabra
La cultura puede promover encuentros entre aquellos que piensan diferente. Y en un país tan polarizado, solo este sería ya un servicio invaluable.







