OpiniónGobernar también consiste en entender que no todo puede hacerse al mismo tiempo y que las primeras decisiones suelen marcar el resto del mandato.DIRECTOR DE NOTICIAS RCN29.06.2026 23:01 Actualizado: 29.06.2026 23:01 Abelardo de la Espriella no se ha posesionado y ya le empezaron a aplicar la cuenta regresiva. Incluso Karol G le pidió resultados desde el primer día. La verdad es que los ciudadanos ya no conceden períodos de gracia. Ese cuento de la luna de miel en los primeros meses de gobierno se agotó. No porque un presidente pueda resolver en doce meses los problemas acumulados de un país, sino porque el primer año es el único en el que coinciden tres activos que nunca volverán a repetirse con la misma intensidad: legitimidad política, expectativa ciudadana y capacidad de impulsar decisiones difíciles. Después llegan el desgaste, las elecciones regionales, las fracturas de las coaliciones y la tentación de administrar el tiempo en lugar de aprovecharlo.Por eso, este será el verdadero año del tigre. Gobernar también consiste en entender que no todo puede hacerse al mismo tiempo y que las primeras decisiones suelen marcar el resto del mandato.La primera tarea debería ser la seguridad. Ninguna economía prospera y ninguna democracia transmite tranquilidad cuando el Estado pierde autoridad sobre partes de su territorio o cuando la delincuencia se convierte en la principal preocupación de los ciudadanos. Durante los últimos cuatro años, la llamada ‘paz total’ hizo que el Estado cediera iniciativa frente a organizaciones criminales. ¡Qué tal la grabación revelada por Ricardo Calderón, de ‘Noticias Caracol’, o las pruebas en otros casos expuestas por el periodista Giovani Suárez en ‘Noticias RCN’ sobre gabelas y frenazos a operaciones militares para complacer a los delincuentes! Recomponer esto no da ni un día de aplazamiento.La segunda prioridad tiene nombre propio: salud. Más allá de la discusión sobre el modelo, millones de colombianos solo esperan una respuesta elemental: salir de una consulta y encontrar los medicamentos prescritos. Las quejas por la entrega de medicinas crecieron de manera alarmante durante los últimos años, y ese problema cotidiano terminó convirtiéndose en el símbolo más visible de una crisis mucho más profunda. Resolverlo sería una de esas victorias tempranas que cambian el estado de ánimo de un país.La tercera prioridad pasa por la empresa. Colombia no necesita hacer más difícil la tarea de emprender; necesita exactamente lo contrario. Simplificar la dispendiosa creación de empresa, reducir trámites, ofrecer reglas estables y dar seguridad jurídica son decisiones que no requieren años de estudio sino voluntad política. Allí está buena parte del empleo, de la inversión y del crecimiento que el país reclama.Ninguna economía prospera y ninguna democracia transmite tranquilidad cuando el Estado pierde autoridad sobre partes de su territorio o cuando la delincuencia se convierte en la principal preocupación de los ciudadanosY, finalmente, están las reformas. Si el nuevo gobierno considera necesario ajustar el sistema tributario o impulsar cambios legales importantes, deberá hacerlo pronto. Para eso cuenta con un ministro del Interior curtido como Rodrigo Lara. La experiencia colombiana demuestra que las reformas de mayor calado rara vez encuentran mejores condiciones que durante los primeros meses de un mandato. Esperar suele significar negociar más y conseguir menos.A todo ello se suma una oportunidad que no conviene desperdiciar: recomponer plenamente la relación con Estados Unidos. La cooperación en seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la inversión y el desarrollo rural han sido históricamente pilares de esa relación.Dicen que el tigre no desperdicia energía. Observa, calcula y actúa cuando llega el momento. Quizás esa sea la mejor metáfora para el gobierno que está por comenzar. No se trata de correr detrás de todos los problemas, sino de identificar aquellos cuya solución puede cambiar la vida cotidiana de millones de personas y concentrar allí el esfuerzo político.Los gobiernos no suelen quedarse sin tiempo. Lo que ocurre, con demasiada frecuencia, es que dejan pasar el único año en el que el país espera más decisiones que explicaciones.JOSÉ MANUEL ACEVEDO M. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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El año del tigre
Gobernar también consiste en entender que no todo puede hacerse al mismo tiempo y que las primeras decisiones suelen marcar el resto del mandato.














