El avance de los superyates en el muelle barcelonés más cercano al centro de la ciudad es imparable. El fondo de Mónaco Mirazur Capital ha adquirido al fondo catarí Qinvest la mayoría de las acciones de Marina Port Vell, la entidad que gestiona la concesión de la Autoridad Portuaria de Barcelona para esta infraestructura deportiva. El equipo directivo, liderado por Ignacio Erroz, continuará al frente del proyecto, ya que el fondo monaguesco quiere consolidar su apuesta por la actividad portuaria premium. “La operación responde a una estrategia de largo plazo orientada a impulsar el crecimiento y la consolidación de una plataforma de marinas premium y a desarrollar una propuesta de valor diferenciada, basada en la excelencia operativa y la calidad del servicio”, señala Marina Port Vell en un comunicado.La firma de inversión, con oficinas en Madrid y en Luxemburgo, se ha convertido en accionista mayoritario tras comprar el 52% del capital a Qinvest, que cierra su etapa como inversor tras amortizar su aportación, según ha avanzado Crónica Global. El resto de la Marina está en manos del fondo luxemburgués MIS Nominees.Con la entrada de Mirazur Capital es la tercera vez en que un fondo de capital extranjero entra en la gestión de la marina del Port Vell. Esta es la instalación más antigua del puerto de Barcelona, tradicionalmente dedicada a la pesca, y es la que está más integrada en la ciudad, situada junto al barrio marinero de la Barceloneta. Desde finales del siglo pasado, el Port Vell ha vivido diferentes transformaciones: coincidiendo con los Juegos Olímpicos del 1992, estas instalaciones se especializaron en la náutica recreativa y deportiva, lo que llevó a concentrar la actividad de los pescadores en el Moll dels Pescadors, aún en funcionamiento. En 2010 se aprobó la transformación más importante: el Puerto y el Ayuntamiento de Xavier Trias aprobaron convertirlo en un puerto de yates de lujo en el que no tuvieran cabida las embarcaciones pequeñas y medianas. La decisión fue muy criticada por los vecinos del barrio de la Barceloneta, y la Oficina Antifraude de Cataluña apuntó en una investigación a que la financiación para su construcción provenía del blanqueo de capitales, aunque se cerró sin hallar pruebas del delito. En ese momento la concesión se dio a la empresa británica Salamanca Group.La llegada de Ada Colau a la alcaldía de Barcelona auguraba cambios en el Port Vell —en su programa electoral se prometía “recuperar el Port Vell para usos públicos y ciudadanos”, eliminando la barrera de acceso al recinto, entre otras medidas—, pero el proyecto de un puerto para embarcaciones de lujo, lejos de revertirse, se intensificó. En 2017 el fondo catarí Qinvest entró en el capital tras comprar la deuda de Salamanca Group, y en 2021 la concesión se amplió hasta 2048, y se sumaron nuevos amarres para superyates.Desde 2021, según detalla el comunicado, Marina Port Vell ha invertido 20 millones de euros “para ampliar su capacidad para grandes esloras y elevar sus estándares de calidad y sostenibilidad”, y actualmente el puerto cuenta con 73 amarres, capacidad para embarcaciones de hasta 190 metros de eslora y un largo muelle de 400 metros. “La incorporación de Mirazur Capital supone un reconocimiento al trabajo realizado”, señala Erroz, director general de la entidad, en el comunicado: “Demuestra la solidez del modelo desarrollado en Barcelona y la capacidad de una marina integrada en su entorno para convertirse en un referente internacional. Afrontamos esta nueva etapa con la ambición de consolidar Barcelona como una de las grandes capitales mundiales del sector y liderar el desarrollo de la plataforma”.
Un fondo de Mónaco se hace con el control de la Marina del Port Vell para consolidarla como puerto ‘premium’
Mirazur Capital adquiere a la catarí Qinvest la mayoría de la concesión, que expira en 2048















