La construcción del imaginario colectivo es fundamental en el desarrollo de las personas tanto a nivel individual como colectivo. La representación de lo que ocurre en la calle y en los hogares en el audiovisual, ya sean películas o series, genera un viaje de ida y vuelta que no necesariamente tiene efectos positivos. Precisamente por ello, es necesario seguir realizando un trabajo de análisis que permita detectar las carencias y valorar los logros sobre lo que vemos en pantalla –sea el tamaño que sea–.

El Observatorio en los Medios Audiovisuales (ODA) y el Instituto de la Juventud de España (INJUVE) han hecho lo propio en el informe La representación de las juventudes en el audiovisual español, presentado este lunes, que advierte que existe una desconexión entre la realidad de los jóvenes y su reflejo en las series y películas realizadas en nuestro país. El estudio ha analizado 1.870 personajes, de los cuales 590 son jóvenes. Estos se encuentran en 102 películas y 79 temporadas de 78 series de ficción.

El informe indica que existe una “sobrerrepresentación cuantitativa” de la juventud dado que, mientras esta supone aproximadamente un 15,6% de la población, en la ficción alcanza el 31,6% de los personajes, lo que conlleva a un “peso desproporcionado en pantalla”. Sin embargo, esta proliferación de papeles no conlleva a una “aproximación realista” a sus condiciones de vida. Las narrativas ignoran en gran medida problemáticas clave como la precariedad laboral, las dificultades de emancipación (solo el 15% de los jóvenes viven independizados y la edad media supera los 30 años) y la salud mental (el 54,7% ha experimentado problemas en el último año).