Por Ricardo Barbar |
Catia La Mar (Venezuela) (EFE).- Cuando han pasado más cinco días desde el doble terremoto que sacudió Venezuela, Lohengry Fuentes y su familia se encuentran en un espacio abierto en La Guaira, zona cero de la devastación, que han improvisado como refugio, donde no hay baños y cientos de personas han instalado cocinas para preparar sus propios alimentos mientras reciben donaciones de voluntarios.
“Murieron mi papá, mi hermana, su hija de 16 años, su bebé de cinco años. A mi papá no lo hemos logrado sacar de ahí”, lamenta la mujer de 37 años, que señala con el dedo el cuerpo de su padre entre los escombros y pide ayuda para que grupos de rescatistas logren la extracción, pues ya los otros cuerpos fueron sacados.
El padre es uno de los al menos 1.430 muertos reportados hasta ahora por el Gobierno tras los terremotos del pasado miércoles, que también han dejado miles de heridos.
“Queremos sacar a mi papá de ahí, no lo queremos dejar ahí”, pide.










