29 de junio, 2026 - 06h30¿La fe mueve montañas?, ¿será cierto? En el texto bíblico de Mateo 17:14-20 se lee que Jesús, señalando que sus seguidores no podían sanar a un enfermo –expulsar de este al demonio–, expresó que era porque les faltaba fe “... Si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían ordenar a una montaña que se moviera, y esta lo haría”.El mensaje es que hay que tener fe en encontrar resultados positivos, aun cuando parezca imposible lograrlos, pero para el efecto hay que hacer bien las cosas, no echarse al abandono ni caer en derrotismo, debe haber mística, entrega, no actuar como solo operario ni como mercenario –“solo si me pagan bien, lo hago”– ni para objetivos de aprovechamientos perversos, haciéndole perder la fuerza ética que debe tener la fe.La fe no es pasiva, se la evidencia a través de acciones, servicio, confianza en medio de las dificultades.La fe contagia, se traslada y multiplica. Lo vivimos días atrás. Superar la primera fase del Mundial del Fútbol (que se juega esta edición en México, Estados Unidos y Canadá), venciendo en la cancha al equipo de Alemania, transformó la frase “sí se puede” multiplicada en el Ecuador en una convicción que contagió a los jugadores en la cancha imposible de no acatar.Rescatemos la fe en los temas trascendentes de la patria. Sustituyamos la publicidad y la sola denuncia con evidencias de lo que es y de lo que debe ser.Y a la fe hay que potenciarla con amor y solidaridad.Del amor hay que hacer un sacerdocio por la vida. La recompensa de amor por amor recibido es lo más hermoso que puede entregarse. ¿Conoce, usted lector, a quienes por amor están dispuestos a asumir riesgos aun de muerte?Una persona de más de ochenta años tuvo un problema cerebral y el consejo a sus familiares fue “hay que llevarla a un hogar de ancianos para que pase los últimos días”. Mi sugerencia fue “primero intenten la rehabilitación con terapista, agregándole la cuota de amor que sienta que le están correspondiendo con amor al amor que siempre dio”. En menos de un año estuvo caminando con andador y feliz en su entorno familiar.Una persona meses atrás tuvo que ser operada por aneurismas cerebrales que sangraron, por lo que se produjo una hemorragia en la cavidad craneal. La cirugía bien y el control neurológico, en buenas manos. La recuperación, una incógnita. Solo un milagro se dijo. Día a día, la fe fortalecida por amor y la solidaridad de muchos, oración, turnos, compañía, lectura de textos, música, ejercicios para fortalecer músculos y darles movilidad a dedos, pies, manos y otras acciones. Se comentó que “de lágrimas de dolor, se está pasando a lágrimas de alegría”.No hay un medicamento o una terapia que sustituya a la fe, al amor y a la solidaridad, siempre se complementarán.Los que tenemos fe en Dios debemos recordar que así como en el pan –las hostias– y el vino que se consagran se simbolizan el cuerpo y la sangre del Hijo de Dios, el ser humano es como un tabernáculo, que tenemos que honrar. (O)