“Durante años fui quien ayudó a que la maquinaria funcionara, quien engrasaba piezas que parecían incompatibles, quien llegó a convertir conversaciones que la mayoría consideraba imposibles en acuerdos viables”, afirma el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en su libro La Caída: poder, relato y destrucción en la era del juicio político autoeditado por el mismo. Su papel, añade, “era el de hacer que las cosas pasaran, el de conectar posiciones que parecían incompatibles” y “mantener abiertos canales de diálogo cuando otros los daban por rotos y de convertir lo improbable en posible”. “Y ese papel, a la vista de los acuerdos conseguidos, es la historia de un trabajo demostrado de éxito. Y tengo claro que a muchos ha molestado”, zanja.
Esa es la principal conclusión sobre la que se construye el libro: que si en este momento está acusado de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias por el supuesto amaño de obras públicas dentro del caso Koldo y si pasó casi cinco meses en la cárcel de Soto del Real fue por su papel como principal negociador del PSOE. Primero, por haber logrado aupar a Pedro Sánchez en las primarias y, después, por ser quien logró los apoyos para la moción de censura, además de los acuerdos con PNV, EH Bildu y Junts para hacer presidente al secretario general de los socialistas. En el libro, Cerdán se presenta, de hecho, como “el arquitecto de las mayorías imposibles”.











