29 de junio, 2026 - 06h00Una vez confirmado que el candidato que recibió el apoyo ecuatoriano, Abelardo de la Espriella, resultó el ganador de las elecciones presidenciales de Colombia, el capítulo al que hace referencia el título de esta columna, en su faceta pública, se cierra.Benvenuto Griziotti, uno de los padres del derecho tributario, creador de la escuela de Pavía, en las primeras décadas del siglo pasado, en su extensa doctrina reconoció que el tributo tiene varias funciones. Una de ellas la extrafiscal, cuya característica más reconocida es que sirve para otros propósitos, más allá de la sustancial, la recaudación de recursos financieros para que el Estado en sus distintos niveles pueda cumplir con sus funciones públicas. Tiene objetivos sociales, atender el segmento vulnerable de la sociedad, otorgando bonos y asistencia. Funciones económicas en la macroeconomía, creando modelos de desarrollo económico, como el de “sustitución de importaciones”. Propósitos ambientales, estableciendo mecanismos de incentivo a la inversión en actividades productivas amigables con el medioambiente.El tributo es un instrumento fiscal, en manos de un entendido permite intervenir en diferentes esferas sobre las que posa su mirada el interés del Estado. La aplicación del tributo, tasa de seguridad en la frontera norte, nos ha permitido descubrir una faceta que, si bien el maestro de derecho tributario a inicios del siglo XX ya lo mencionó, no tenía la facilidad que la observación de los hechos políticos recientemente ocurridos, nos revelan con claridad.El presidente colombiano, Gustavo Petro, quien abanderó al candidato oficialista, Iván Cepeda, abiertamente, no hizo esperar su ataque. Tan pronto se fijó la tasa de seguridad, con un discurso claro de soporte, destacando que tenía como propósito apuntar la falta de políticas claras en el control de las fronteras por donde circula el narcotráfico que inunda nuestro país y nos tiene sumidos en este estado de inseguridad incontrolable. Provocó que, de manera inmediata, iniciara acciones legales en su contra, en la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN), en donde obtuvo resultados favorables.El punto culminante se produjo cuando la creciente tarifa impositiva llegó a su punto más alto, el 100 % ad valorem, y quedó sin efecto tras diálogo del Gobierno ecuatoriano con el candidato opositor. El aguijonazo encendió los ánimos y abiertamente Petro acusó al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, de intervención en asuntos internos. Esto ya es relato pasado. Hoy De la Espriella ya es el candidato elegido y futuro presidente.Sería atrevido entonces señalar que el tributo como instrumento fiscal puede perseguir propósitos que anidan esferas políticas. Más aún si se desarrollan en territorios que no corresponden a nuestra jurisdicción. Ya lo señaló el maestro Griziotti, este es un instrumento que en manos entendidas tiene alcances con muy pocas limitaciones. En todo caso, en el imaginario popular va a quedar impreso con mucha claridad por los siguientes años que la tasa de seguridad puso presidente en nuestro vecino. (O)