EntrevistaLa politóloga e internacionalista analiza el panorama que viene en materia de gobernabilidad y acercamiento con EE. UU. para el nuevo presidente.Borda es profesora del Departamento de Ciencia Política de la U. de los Andes. Foto: Juan David Cuevas Camacho. EL TIEMPO27.06.2026 23:01 Actualizado: 27.06.2026 23:01

¿Cuánto capital político se necesita para gobernar un país como Colombia? No es fácil decirlo, pero sin duda tiene que ser mayor que el que otorga una victoria electoral de apenas 250.000 votos. Por eso, el principal desafío que enfrenta Abelardo de la Espriella tras haber recibido su credencial como presidente electo es el de fortalecer su gobernabilidad. Por supuesto, que hay varias crisis apremiantes que constituirán sus retos inmediatos una vez se posesione el próximo 7 de agosto, pero difícilmente podrá conjurarlas, y menos aún lograr reformas ulteriores, si no acrecienta su capital político y amplía la base popular de su respaldo. LEA TAMBIÉN Sandra Borda, profesora de la Universidad de los Andes y una de las analistas más agudas del entorno político local e internacional, aborda las preguntas clave para descifrar el curso que seguirá el país bajo el nuevo gobierno. ¿Qué debe hacer el presidente electo para ampliar su apoyo en un país dividido como el que nos mostraron las urnas? ¿Esa fractura nacional es irreversible o se puede superar con acciones políticas? ¿Cómo hacer un corte de cuentas con la administración Petro y a la vez tender la mano a los votantes menos radicales de Cepeda? ¿Cómo debe manejar el nuevo gobierno su relación con la administración Trump? A preguntas complejas como estas, Borda da respuestas precisas que ayudan a delinear cómo será el país político que enfrentará el nuevo presidente de la República.Hasta hace poco, más del 40 por ciento de colombianos decía ser de centro. ¿Cómo se explica que las elecciones hayan partido el país en dos?Los movimientos hacia los extremos son resultado de las reglas del juego electoral y los cálculos sobre las posibilidades de los candidatos del centro. La gran mayoría de los colombianos es moderada, pero miraba las encuestas y veía que los candidatos que los representan no lo estaban haciendo bien. Hoy hay una sensación de polarización profunda, pero no estoy segura de que sea duradera. Creo que es más coyuntural, relacionada con el proceso electoral, y se puede transformar.Hoy hay una sensación de polarización profunda, pero no estoy segura de que sea duradera. Creo que es más coyuntural, relacionada con el proceso electoral, y se puede transformar¿Por qué es importante que el presidente electo empiece a unir a los colombianos?Si uno gana con 250.000 votos de ventaja, tiene un nivel de gobernabilidad y un margen de maniobra muy reducido. Es necesario ampliar esos márgenes desde el momento cero: con quien crea que debe acompañarlo en el Gobierno y con la formulación de políticas acertadas durante los primeros 100 días. Debe mandar mensajes claros de que va a gobernar, no para su base electoral, sino para un sector más amplio. Siempre habrá una oposición a la que no le va a gustar nada, pero esa oposición no necesariamente es la mitad de la población.Abelardo de la Espriella con el acta que lo acredita como presidente electo. Foto:Abelardo de la EspriellaSi uno define gobernabilidad como la capacidad de ejecutar políticas de manera eficaz y sin generar perturbación, ¿qué factores dan gobernabilidad en Colombia?La gobernabilidad puede entenderse como un continuo. Lo mínimo es administrar el statu quo: no hacer nada, pero tampoco permitir demasiados sobresaltos. Al otro lado está la capacidad de producir, a través de decisiones, los grandes cambios propuestos en campaña. Lo primero no es tan difícil, pero genera estancamiento. Esa fue la forma de entender la gobernabilidad del gobierno Duque, que a duras penas administró el statu quo. En la administración Petro, los cambios estructurales todavía están pendientes. Abelardo de la Espriella tendrá un mayor manejo del Congreso que el que habría tenido Iván Cepeda. Las cuentas dan entre 43 y 46 senadores fijos, y más o menos 30 negociables: un margen relativamente bueno. Eso, en principio, le da espacio para hacer transformaciones de largo plazo. La relación con las altas cortes también es fundamental: la primera conversación que tuvieron esta semana manda el mensaje de que se seguirán las reglas democráticas y constitucionales. También es importante el trabajo que haga en la relación con la sociedad civil, los medios, los partidos y el sector privado, para convencer de que gobernará, no en favor de sectores particulares, sino de un proyecto de país. LEA TAMBIÉN ¿Qué impresión le dejan los primeros discursos del presidente electo?Tengo reacciones encontradas, porque hay señales en ambas direcciones. Todo dependerá de cuáles predominen, y no creo que sean las mismas en todas las áreas del sector público. Una es la lógica de la seguridad, tema prioritario para él y para la sociedad; otra es la de los temas económicos o de política exterior. Hasta ahora hay ambivalencias enormes en términos discursivos. La composición del gabinete dará señales claras. Hay una tensión difícil entre la poesía de la campaña de “yo soy de los nunca” y “no me gusta la clase política”, y la prosa del Gobierno: necesita gente con experiencia, y la gente con experiencia son “los de siempre”. Abelardo debe evitar que le pase lo que le pasó a Petro, que puso a mucha gente sin experiencia y no pudo avanzar en políticas públicas. En este momento tengo una visión ambivalente y creo que todos los colombianos, incluida la oposición, debemos dar un margen de espera. Si el plan de la oposición es sacar gente a la calle el 7 o el 8 de agosto, no vamos a lograr nada. La oposición tiene que hacer un ejercicio riguroso de observación de lo que el nuevo gobierno vaya haciendo. Eso sí: será un gobierno de derecha, y nadie debe esperar que gobierne como si fuera de izquierda.Hay una tensión difícil entre la poesía de la campaña de “yo soy de los nunca” y “no me gusta la clase política”, y la prosa del Gobierno: necesita gente con experiencia, y la gente con experiencia son “los de siempre”¿Cómo se imagina a la oposición: una izquierda institucional, como la que ha delineado Iván Cepeda, o el petrismo que conocemos, explosivo y visceral?Esa diferencia existe en términos de liderazgo, pero no de la base: el grupo político es el mismo. La pregunta es quién llevará la batuta. Me temo que veremos algo parecido a este último año: dos voces distintas que a veces entran en contradicción, pero seguirán siendo las voces dominantes del Pacto Histórico. Iván Cepeda será el jefe de la oposición en el Congreso, y eso le impone restricciones; Gustavo Petro será una rueda suelta, sin ningún tipo de restricción. No confío en su promesa de que no va a ser un viejo cansón; eso no se lo cree sino él.Presidente Gustavo Petro y senador Iván Cepeda. Foto:Joel_GonzalezLa inclusión en la lista Ofac, o lista Clinton, ha sido una restricción relativamente efectiva para el ímpetu de Petro. ¿Qué cree que van a hacer al respecto Estados Unidos y Petro?El interés de Estados Unidos es que Petro no se convierta en un saboteador del gobierno de De la Espriella, cosa difícil de lograr porque parte del resultado de la polarización es que la oposición apueste por el fracaso del nuevo presidente. Esa apuesta tiene la ventaja de que, estando por fuera del Gobierno, será principalmente discursiva y no debe tener mayor impacto concreto en la toma de decisiones. Si Iván Cepeda se constituye en contrapeso de Petro en la oposición, creo que la lista Ofac seguirá siendo el hilo con el que Estados Unidos maniobrará para controlar el comportamiento de Petro. No creo que Washington renuncie a ese instrumento, porque es la única herramienta efectiva que tiene para controlarlo. LEA TAMBIÉN Vienen elecciones parlamentarias en noviembre en Estados Unidos y la popularidad de Trump está por los suelos. ¿Qué significa para Abelardo de la Espriella depender tanto de esa palanca de poder? ¿Y qué puede significar una derrota de Trump para Petro?Hay que analizarlo desde las dos perspectivas. Para Abelardo de la Espriella fue útil haber tenido de su lado al establecimiento de los republicanos durante la campaña, porque había sectores en Colombia muy preocupados por la crisis de la relación con Estados Unidos. Lo que De la Espriella da es un parte de tranquilidad: yo me la llevo bien con esta gente, y esto va a funcionar mucho mejor. Eso produce un entorno tranquilo para el sector privado. Para mantener esa tranquilidad más allá de los resultados electorales de noviembre, el Gobierno tendría que acercarse a los demócratas con mucha cautela, porque cualquier acercamiento demasiado explícito puede producir en Trump una sensación de traición. Algunos demócratas le están dando al Gobierno colombiano la oportunidad de reconstruir poco a poco el consenso bipartidista en Estados Unidos. Lo de Iván Duque, después de que el Centro Democrático le apostó al triunfo de Donald Trump, fue dramático: Biden nunca le pasó al teléfono.El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Foto:EFE¿Usted cree que Gustavo Petro está contando los días para que se debilite Donald Trump, o el poder disuasivo de la lista Ofac es inmune a los vaivenes políticos de Washington?El poco liderazgo internacional que ganó Petro no fue a nivel de los Estados, sino de movimientos de la sociedad civil transnacional. Ese liderazgo se sustentó en la oposición que le hizo a Trump, lo que hizo que la sociedad civil internacional, la izquierda en Europa y en Estados Unidos, dijeran que Petro fue el único que se le paró a Trump. Eso quiere decir que le quedan pocos meses de ese liderazgo. Si algo hemos aprendido de Gustavo Petro es que aprovecha esas coyunturas hasta el último minuto. Yo esperaría que, hasta que haya cambio en el Congreso, y seguramente hasta que haya cambio en la Casa Blanca, Petro seguirá usando su discurso anti-Trump, porque sabe que su presencia internacional está basada en ese discurso confrontacional.El poco liderazgo internacional que ganó Petro no fue a nivel de los Estados, sino de movimientos de la sociedad civil transnacional. Ese liderazgo se sustentó en la oposición que le hizo a TrumpOtra dimensión clave con Estados Unidos será la seguridad y la lucha contra el narcotráfico. ¿Qué opina de que el próximo gobierno dependa excesivamente de la cooperación con Estados Unidos o con Israel en esos frentes?Ahí tenemos un problema con el Congreso estadounidense. El Plan Colombia 2.0, o cualquier estrategia equivalente, requiere una asignación presupuestal grandísima y no estoy segura de que la Casa Blanca tenga margen de negociación con el Comité de Apropiaciones para buscar una gran ayuda hacia Colombia, y menos después del terremoto de Venezuela y de lo que ha sucedido en Irán. Las últimas aventuras militares de Estados Unidos generaron mucho escepticismo y se quedaron sin capital político para esfuerzos militares adicionales, y eso va a incluir a Colombia. Si no se logra mayor apoyo militar para Colombia de aquí a noviembre, ni hablemos de lo que podría pasar si la Cámara queda en manos de los demócratas. Además, el Partido Demócrata se está transformando profundamente. Lo que pasó en las primarias de Nueva York da una sensación clara de ese movimiento hacia la izquierda dura, muy parecida a los libertarios republicanos en el sentido de que no les gusta la intromisión de Estados Unidos en temas militares por fuera del país.Los narcocultivos aumentaron en un 3,5 % en 2024: UNODC. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOCon el escenario nacional e internacional delineado, ¿qué hitos deberíamos observar en el corto plazo para descifrar hacia dónde va el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella?El primero es el nombramiento del gabinete y el segundo el nombramiento del presidente del Senado, que es fundamental. Esa decisión mandará un mensaje claro sobre la consolidación de una coalición de gobierno en el Congreso. No me cabe la menor duda de que el Centro Democrático, siendo la bancada más importante de lo que eventualmente sería esa coalición, va a querer posicionarse ahí. Eso dará una señal clara de la relación entre el Gobierno y el Centro Democrático como partido, algo que será muy importante para el Gobierno porque Abelardo no tiene partido. LEA TAMBIÉN ¿Y qué cree que va a pasar con la oposición? ¿Habrá una tensión permanente entre Petro e Iván Cepeda?Mi hipótesis es que esa tensión seguirá funcionando como hasta ahora: los dos tratarán de ser líderes a su manera. El esfuerzo que tendrá que hacer Iván Cepeda es parecido al que vivimos después del resultado de la segunda vuelta: presentar una posición independiente de la de Petro sin entrar en contradicción abierta con él, porque es el dueño de la base electoral. Separarse de Petro es un riesgo demasiado grande para Cepeda y, de hecho, para cualquier otro político del Pacto Histórico.MAURICIO REINAEspecial para EL TIEMPO Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.