Hay territorios que pueden explicarse a través de sus paisajes, otros mediante su historia y algunos, como el Penedès, a través de sus variedades de uva. Situada entre el mar Mediterráneo y las montañas prelitorales catalanas, esta comarca vitivinícola ha construido una identidad propia en torno a cepas que hablan del clima, de la cultura y de la forma de entender el vino. Por eso aquí cada variedad de uva parece contar una historia distinta del territorio, convirtiéndose en una excelente guía para quienes desean descubrir la comarca desde una perspectiva enoturística.La denominación de origen Penedès abarca más de 150 municipios repartidos entre las provincias de Barcelona y Tarragona y, además, presenta una gran diversidad de microclimas y altitudes. Desde las viñas cercanas a la costa hasta los viñedos de montaña situados a más de 800 metros sobre el nivel del mar, el paisaje cambia constantemente, al igual que los vinos. Precisamente por ello, recorrer el Penedès siguiendo el rastro de sus variedades más emblemáticas permite adentrarse en algunos de sus rincones más atractivos.La xarel·lo, la gran embajadora del PenedèsSi hay una variedad que resume el espíritu del Penedès esa es sin duda la xarel·lo. Tradicionalmente vinculada a la elaboración de espumosos, en las últimas décadas ha demostrado también su enorme potencial para producir vinos blancos complejos, estructurados y con una notable capacidad de guarda.Para comprender el papel de esta uva, una buena parada es Sant Sadurní d'Anoia, considerada la capital del cava ya que alberga casi el 90% de la producción. Su pequeño casco histórico, el rastro modernista de muchos de sus edificios más emblemáticos —como las Cavas Freixenet, el Ateneo Agrícola, el Ayuntamiento, las Escuelas o Cavas Codorníu, declarado Monumento Nacional— o la fábrica de chocolate Simón Coll son algunos de sus encantos más allá, como no, de la visitas a alguna de las bodegas de la zona o a sus viñedos. Y si se visita entre el 6 y el 8 de septiembre, se puede disfrutar de la Fiesta de la Filoxera, que celebra el final de la plaga que sufrieron miles de viñedos de toda Europa.Madre e hijo paseando por las viñas del Penedès.Getty ImagesSumoll, para redescubrir el pasadoDurante décadas estuvo al borde de la desaparición, pero hoy la sumoll vive un auténtico renacimiento. Esta variedad tinta autóctona ofrece vinos frescos, con buena acidez y una personalidad marcada que conecta con la tendencia actual hacia elaboraciones más ligeras y expresivas.La mejor manera de descubrirla es adentrarse en el Alt Penedès, una zona menos conocida para el gran público, donde pequeños productores han apostado por recuperar cepas viejas y técnicas tradicionales. Pueblos como Sant Martí Sarroca permiten conocer una cara más auténtica de la región y la visita al castillo y al Conjunto Monumental de la Roca ofrece una de las panorámicas más espectaculares sobre el mosaico de viñedos que caracteriza al Penedès. Contemplar este paisaje ayuda a entender por qué la recuperación de variedades históricas se ha convertido en una herramienta para preservar el patrimonio cultural y agrícola del territorio.Lee tambiénMalvasía de Sitges, el encuentro entre vino y MediterráneoNo hay duda de que la malvasía de Sitges forma parte de la historia vitivinícola del entorno, una historia que ahora contribuye a la recuperación de esta uva autóctona. Aromática, delicada y profundamente mediterránea, esta variedad ofrece una excusa perfecta para combinar enoturismo y turismo costero.La ruta asociada a esta variedad conduce inevitablemente a Sitges, uno de los destinos más atractivos del Mediterráneo. Sus calles blancas, el frente marítimo con su más de una veintena de playas, los edificios modernistas —imprescindible visitar Cau Ferrat—y su intensa vida cultural convierten la visita en una experiencia difícil de olvidar. Eso sí, siguiendo el rastro de la malvasía, no hay que olvidar acercarse al Centro de Interpretación de la Malvasía de Sitges y hacer una ruta por el Parc del Garraf, entre viñedos y olivares, sin perder de vista el Mediterráneo.Parellada, la ruta de las alturasJunto a la xarel·lo, las variedades macabeo y parellada forman parte del trío histórico que ha dado fama internacional a los vinos espumosos elaborados en la zona. Sin embargo, ambas poseen personalidad propia cuando se vinifican por separado.La parellada encuentra algunas de sus mejores expresiones en las zonas más elevadas del Penedès, donde las noches frescas favorecen una maduración lenta. Una ruta especialmente recomendable es recorrer los viñedos de montaña situados en los alrededores de Pontons, uno de los municipios más altos de la denominación y en donde pueden visitarse lugares tan escarpados como San Juan de la Montaña, la ermita de San Salvador y la iglesia de Santa Magdalena. Aquí el paisaje se transforma y los viñedos comparten espacio con bosques, barrancos y pequeñas carreteras panorámicas que permiten disfrutar de una visión diferente del Penedès, más cercana a la media montaña que a la imagen clásica de suaves colinas mediterráneas.Contemplar el paisaje del Penedès ayuda a entender por qué la recuperación de variedades históricas se ha convertido en una herramienta para preservar el patrimonio cultural y agrícola Macabeo, un viaje hacia la tradiciónCerrando el trío histórico de variedades blancas del Penedès está la macabeo. Sus vinos suelen destacar por su frescura, delicadeza aromática y elegancia. Seguir el rastro de esta variedad es también una forma de descubrir algunas de las zonas más tradicionales de la denominación, como Subirats, considerada la capital de la viña y con una completa ruta por miradores y viñedos. Aunque no hay que olvidar visitar su castillo o el pueblo medieval de Torre-Ramona, como no, rodeado de viñedos. Una experiencia que invita a bajar el ritmo sin dejar de disfrutar de un paisaje donde la cultura del vino forma parte de la vida cotidiana desde hace siglos.Y es que viajar por el Penedès es descubrir que las variedades de uva son mucho más que una materia prima. Cada una de ellas actúa como una puerta de entrada a un paisaje, una historia y una forma de vida. La xarel·lo conduce al corazón histórico de los espumosos; la sumoll invita a redescubrir el pasado; la malvasía acerca al Mediterráneo; la parellada muestra la riqueza de las zonas de mayor altitud y la macabeo permite explorar la recuperación de la tradición. No hay duda de que el Penedès ofrece una propuesta difícil de igualar; un viaje que se disfruta con los cinco sentidos y que demuestra que, en ocasiones, la mejor forma de conocer un lugar es empezar por la copa.