La sequía, el descenso del consumo de vino y cava, y los bajos precios percibidos por los productores de la uva son algunos elementos que están marcando la trayectoria reciente de los viticultores catalanes. Esta combinación de factores ya está generando cosechas de uva más tempranas y más cortas, lo que provoca incertidumbre entre los agricultores. En el caso del cava, el mercado sufre una desaceleración, tanto en el consumo interno como en la exportación. A ello, se suma el control extranjero de las empresas emblemáticas del sector: Codorníu y Freixenet.PublicidadComo si se tratara de una tormenta perfecta, la necesidad de avanzar en el ámbito de la transición energética ha abierto otra amenaza potencial a los productores del Penedès, al sur de Barcelona, una zona histórica en el cultivo de la vid. En este escenario, la posible expansión de los parques solares y la energía fotovoltaica ha encendido las alarmas entre las entidades vitivinícolas.Varios actores del sector piden que la incorporación de las renovables -que deben expandirse de manera acelerada para cumplir con los objetivos gubernamentales de la transición energética- no comprometa el paisaje de la zona. Al mismo tiempo, algunos expertos aluden a los posibles beneficios sobre el crecimiento de la uva y de su proceso de maduración, siempre que las iniciativas partan de empresas del territorio y la expansión se haga de una manera ordenada.Hace cinco años, en 2021, los alcaldes de los municipios de Sant Llorenç d’Hortons, Gelida, La Granada, Avinyonet, Sant Quintí de Mediona, Olèrdola y Sant Cugat Sesgarrigues mostraron su oposición a la forma con la que la Generalitat planteaba la implantación de plantas de energía solar en la comarca del Alt Penedès. Denunciaban la contradicción de que los proyectos se pudieran tramitar directamente ante la Generalitat, sin requerir autorización ni aprobación previa de los ayuntamientos, lo que derivó en una respuesta conjunta y coordinada por parte de las localidades afectadas.Más recientemente, en noviembre de 2025, la entidad Gepec-Ecologistes de Catalunya presentó alegaciones a los proyectos híbridos Domenys Solar 1 y 2, dos iniciativas de generación y almacenamiento de energía renovable previstas con una potencia de 11,59 MW cada una. La entidad ecologista argumentaba su oposición principalmente por los impactos ambientales asociados a la ubicación de las instalaciones.PublicidadSegún denunciaba, los proyectos están previstos en un conector ecológico terrestre principal que conecta los espacios del Montmell-Marmellar, el Foix y el Massís del Garraf, un espacio ya fuertemente fragmentado por infraestructuras como autopistas, carreteras y líneas ferroviarias.Convivir con el territorioHace menos de un mes, 13 entidades y organismos del Penedès relacionados con el sector vitivinícola unieron esfuerzos para reclamar a la Generalitat que establezca criterios más definidos sobre la implantación de parques fotovoltaicos, con el objetivo de preservar el paisaje de viñedos característico de la zona. En un acto impulsado por el Centro de Estudios del Paisaje Vitivinícola (CepVi), representantes de la DO Penedès, la DO Cava, Corpinnat, Unió de Pagesos, JARC y las Agrupacions de Defensa Forestal (ADF) presentaron un manifiesto en el que pedían medidas concretas para hacer compatible la instalación de placas solares con la actividad vitivinícola y garantizar una implantación de las energías renovables "responsable, planificada y respetuosa".La plataforma centra sus reivindicaciones en definir de que manera los parques fotovoltaicos pueden convivir con el territorio. Las entidades recuerdan que actualmente se encuentran en proceso de aprobación tanto el Plan Territorial del Penedès (PTP) como el Plan Territorial Sectorial para la implantación de las energías renovables (Plater), dos instrumentos que consideran clave para fijar criterios equilibrados que minimicen el impacto visual y territorial de las instalaciones solares.PublicidadDesde el punto de vista técnico y de manejo del cultivo, la implantación de placas solares, tantos en los frutales como en las viñas, se ha demostrado que tiene efectos positivos. Así lo defiende el economista especializado en agroalimentación y fundador del Observatorio de Economía Agroalimentaria del Colegio de Economistas de Catalunya (Obealimentaria), Francesc Reguant. "Se ha comprobado que retrasa el proceso de maduración, lo que en tiempos de cambio climático es una ventaja", afirma.Los efectos sobre el paisajeReguant recuerda que algunas pruebas pilotos, como las llevadas a cabo por Bodegas Torres, certifican esta realidad. Básicamente, "ni influyen ni estorban en la mecanización del cultivo". Eso sí, aunque la tecnología se encuentra en fase de experimentación, apostar por esta iniciativa conlleva un encarecimiento de los costes. "Es una línea de futuro porque combina la producción de electricidad y de viñedo", subraya. De hecho, Reguant matiza que la instalación de las placas sobre las viñas favorece el ahorro de agua, ya que estas retienen la humedad.Respecto al impacto negativo sobre el territorio, Reguant precisa que "el camino hacia la transformación energética conlleva molestias inevitables y si no actuamos, será el propio cambio climático el que dañe el paisaje". En relación con las críticas de las entidades vitivinícolas que lamentan la presencia de promotores o fondos de inversión en la articulación de los proyectos de parques solares en los viñedos, el economista insta a que sea "la iniciativa empresarial del propio territorio la que emprenda los proyectos y las acciones".En el territorio del Penedès, el debate que se plantea es cómo alcanzar el equilibrio entre la preservación del paisaje y la necesidad de avanzar hacia la descarbonización. Y una vez se resuelva la incógnita, se conocerá bajo qué modelo se producirá el aterrizaje inevitable de las energías renovables en el viñedo.